Trilogía “Fin de Siglo”

                                                 Por: Jesús Anaya

[Presentación de la Trilogía de Francisco Pérez Arce en la Feria del Libro de Tlalpan, 16 de agosto 2014]

Hotel Balmori (publicada originalmente por Paco en Joaquín Mortiz en 2004 y desaparecida de la circulación por la flagrante “ineficacia distributiva” del Grupo Planeta en México), es la primera novela de su trilogía “Fin de siglo”: las otras dos, Septiembre  y Xalostoc, fueron publicadas por la editorial Itaca en 2010 y 2012 respectivamente. * Estamos obligados en buena lid a reconocer el esfuerzo editorial de Itaca y a David Moreno, su editor, por rescatar y poner de nuevo en circulación Hotel Balmori y alojar así en la misma casa la trilogía.

[Paréntesis obligado: ¿por qué no están en librerías los libros de autores recién fallecidos como Federico Campbell, Juan Gelman o Carlos Montemayor y Daniel Sada (editados en los últimos años), entre muchos otros “clásicos contemporáneos”? La paradoja editorial en México se ha agravado: oferta editorial invisible, demanda suprimida, permanencia efímera en los puntos de venta de los títulos publicados, índice elevado de devoluciones… Me pregunto: ¿dónde está el negocio de los grandes grupos editoriales? ¿En el “lavado” financiero?]

   La compleja trama de Hotel Balmori se despliega en una secuencia de acontecimientos escenificados en el presente de la narración, entre enero y mayo de 2000 (en capítulos impares salvo el 6 y el 20), alternados con flashbacks que reconstruyen con diversos recursos narrativos lo sucedido en años anteriores, un periodo que se remonta hasta 1973. El autor advierte al principio que se narra aquí “la historia de la China [Alicia Medina Wing], hija de una familia destruida, de una clase media de la ciudad de México que le tocó vivir el último tercio del siglo XX entre zozobra, ilusiones y desgracias… pero también es la historia del empeño por recuperar la memoria que no es de ella sola sino de todos”. Dice Paco más adelante: “su memoria es un tejido roto”… La China “tampoco podía imaginarse a sí misma como el punto de llegada de historias extraordinarias, de amores y desdichas… en ella confluían muchas vidas. Concentraba amores, revanchas, afectos y desencantos que se habían deslizado entre las costuras de intrincadas historias. No representaba los amores y las venganzas, pero los había sobrevivido… los contenía.”

   El detonador de esta reconstrucción del terrible episodio acaecido el 13 de abril de 1973 en Tres Cruces, un pueblecillo de Morelos, origen y nudo enmarañado de todas las historias que entrelazan a los personajes principales, es un misterioso cuaderno entregado en dos partes a la China en los primeros días de enero y febrero de 2000 por un siniestro personaje (impulsado por oscuras y ambiguas motivaciones), que permitirá desenredar los hilos de la trama y donde este “confiesa” que en septiembre de 1984 facilitó un inevitable “acto de justicia”, cuando las víctimas se vengaron de uno de los militares verdugos, en una magistral recreación actualizada del mito bíblico de Judit y Holofernes. En 1981, Ángel (posteriormente amoroso padrastro de la China), le dirá a su hermana Elena (ambos víctimas sobrevivientes del terrible episodio de 1973): “falta algo que nos permita alejarnos realmente de lo pasado. Olvidar no se puede, pero dejarlo… quiero decir, falta algo así como cerrarlo, algo tan necesario como enterrar a nuestros muertos…”

   Paco enumera en el capítulo 11, en la voz de unos personajes vinculados a la China que conjeturan y tratan de entender lo que revela el misterioso cuaderno, una agobiante lista de los crímenes impunes cometidos por el estado, del 2 de octubre de 1968 al 10 de junio de 1971, del proditorio asesinato de Jaramillo y su familia en 1962 a la despiadada cacería contra Lucio Cabañas y sus compañeros en los años setenta, los cruentos episodios de la “guerra sucia”, la represión de las luchas estudiantiles y obreras, el asesinato selectivo de los militantes de la izquierda electoral y social…

   Un leitmotiv constante en las narraciones de Paco es la recuperación de la memoria, la lucha de sus personajes contra el olvido y a la vez el miedo a hurgar en un pasado doloroso. Pero “la historia no prescribe”: intentamos recordar para que no se olviden fácilmente los agravios sufridos e impedir que se repitan. Más allá del  instinto primario de supervivencia, la memoria es una reconstrucción de historias truncas, de aniquilamientos perversos, de abusos de un poder enemigo de la justicia y la libertad. El ejercicio de la memoria es además un tributo a la esperanza de una existencia digna y un testimonio de la riesgosa decisión de luchar sin cuartel contra la corriente opresora dominante.

 

El contexto de la trilogía lo ofrece Pérez Arce en El principio. 1968-1988: años de rebeldía (que también publicó Itaca en 2007), donde resume de manera eficaz y lúcida algunas claves de un periodo histórico reciente pero ya brumoso para las nuevas generaciones. Un esfuerzo de reconstrucción e interpretación con las herramientas del historiador, que privilegia la visión de sus protagonistas.

   El marco de este ensayo son los “veinte años que fueron el principio del final de un régimen”, y está concentrado en los movimientos sociales que confluyen en la gestación de la izquierda electoral de hoy, narrados en varios episodios: I (Del 68 al 71: la trascendencia del movimiento estudiantil); II (la importancia no reconocida de la guerrilla mexicana de los años 60-70); III (las luchas emblemáticas de la insurgencia obrera y la disidencia magisterial); IV (el terremoto de 1985 y el auge del movimiento urbano-popular en el DF); y V (las elecciones de 1988 y la rebelión cívica que originará las cuotas de poder que tiene la izquierda en el DF).

   La inspiración intelectual de Pérez Arce brota del epígrafe de William Morris que seleccionó para esta obra: “Unos hombres pelean y pierden la batalla, y la causa por la que lucharon sobreviene a pesar de su derrota, y cuando llega resulta no ser lo que perseguían y otros hombres tienen que pelear por aquello que se proponían bajo otro nombre.”

 

El título de la 2ª. novela de la trilogía (Septiembre ), es el aglutinador de la narración: en ese mes cargado de tanta significación histórica y a lo largo de distintos años (1972, 1975, 1980, 1985, 1992 y 2000), suceden varios de los hechos relatados que tienen que ver con la vida literaria de sus personajes principales y le construyen su estructura interna. (Septiembre es también el nombre atribuido al barco de republicanos españoles en el que arriban en 1939 a Veracruz los abuelos maternos de uno de los protagonistas centrales).

   Los personajes literarios más verosímiles casi siempre son hijos de su época y los de las novelas de Pérez Arce lo son explícitamente, tienen la impronta de momentos significativos de nuestra historia reciente, sean tragedias políticas que han destruido familias enteras (como las de los guerrilleros “desaparecidos” por la guerra sucia gubernamental de los años 70 y 80), o catástrofes colectivas como el terremoto de 1985 en el DF.   

   Septiembre es un tejido narrativo de historias de gente anónima que esperan a ser contadas para revivir, una sutil materia literaria que vuelve extraordinarias algunas historias cotidianas. Las distintas situaciones por donde transcurre esta obra revelan una notable sabiduría humana y un dominio del oficio de escritor: gran verosimilitud de sus detalles precisos (respaldados por una acuciosa investigación histórica) y del paisaje sicológico de sus personajes (todos figuras entrañables). Los escenarios no pueden ser más dramáticos: la lucha clandestina, la persecución policiaca, la tortura, el infierno carcelario, la desaparición política; el horror del terremoto y sus secuelas trágicas: biologías quebradas, sueños interrumpidos, vidas alteradas a la vez que el heroísmo anónimo de los rescatistas voluntarios; la vida en un pueblo michoacano y la ardua existencia en esta monstruosa urbe…  

   Una “novela de la realidad”, intensa, taciturna, donde se anudan afectos y amores. Si el hilo conductor es la relación entre dos verdaderos damnificados de la vida, Juan Minera y Maga Ríos, sobre todo a través del recuento de los hechos que los han originado, aparecen también las voces de otros personajes que dan profundidad y riqueza a la narración. Hacia el final hay un capítulo-síntesis, en el que confluyen —ausentes y presentes reunidos en una cantina de barrio— muchos de los personajes de Septiembre. El arco temporal de la narración arranca en 1975 pero se remonta a 68 y 71, es decir, tiene como telón de fondo y en carne viva casi treinta años de historia mexicana.

   Uno de sus conmovedores protagonistas escribe en  el muro de su celda en Lecumberri: “la vida vale la pena vivirse aunque la suerte te abandone”… Parece ser la motivación de los personajes de esta magnífica novela.

 

Como señalamos al principio de esta presentación, Paco cierra la trilogía “Fin de siglo” en 2012 con Xalostoc, que completa la crónica narrativa de una generación en el contexto social y político que ha vivido México a partir de 1968 (temas, como ya mencionamos, que también ha tocado Pérez Arce en diferentes libros de ensayo y crónica).

   En Xalostoc el autor narra dos historias relacionadas y eslabonadas en capítulos alternos, donde resuelve con talento “la tensión entre lo verdadero y la verosimilitud” inherente a esta clase de novelas: en la primera historia cuenta la huelga en 1975 de “Motores Xalostoc” (inspirada en la huelga de Spicer y el movimiento de la Cooperativa de Trabajadores de Refrescos Pascual, que se convertirían en luchas ejemplares del auge del movimiento obrero independiente en el Valle de México). El vínculo con la segunda historia, una ficción literaria que sucede en 1992, es Martín Médanos, un militante de izquierda que participó en aquella huelga (una especie de alter ego del narrador) y que aquí se ve inmerso en una trepidante intriga policiaca en donde reaparecen distintos personajes de los hechos acaecidos 17 años antes.

   Los principales episodios de la huelga de 1975 son reconstruidos por Montse (que fue esposa de Martín), quien cuenta en una grabación cómo un grupo de obreros y jóvenes estudiantes organizaron una huelga independiente en una fábrica metalmecánica de autopartes ubicada en una importante zona industrial de la periferia norte del DF. Asesorados por un grupo de combativos abogados, se enfrentan a patrones, charros sindicales y autoridades laborales. Después de variadas peripecias, que incluyen una huelga de hambre, la ofensiva patronal recurrió a rompehuelgas y policías que causaron distintas víctimas. El movimiento se convirtió en una leyenda aunque concluyó con un “final agridulce”. Al relato de Montse se agregan la reveladora y sorprendente versión del entonces judicial Virgilio Lima y la del propio Martín. En un apéndice final (“Referentes históricos de la novela”), el autor explica a cuáles hechos reales se refiere en estas historias.

 

   La trama “negra” tiene que ver con un caso de corrupción en Pemex y los intentos criminales de los involucrados  para ocultar las huellas del fraude. Estamos en octubre de 1992: una cita frustrada en una cantina de la colonia Roma con Emilia (su amante recién embarazada, a quien conoció en la huelga de 1975), le permiten al cuarentón Martín ligarse a Miriam Starsky, una misteriosa gringa pelirroja que buscaba ahí a un trompetista negro. Comienza así un vertiginoso thriller con los elementos clásicos del género: desapariciones, muertes, claves enigmáticas, persecuciones, encuentros sexuales, misterios, equívocos y errores… Como la del poeta de la Divina Comedia, la intervención en el infierno urbano del ex enemigo Virgilio Lima (ahora dueño de una boyante empresa de “seguridad”) es absolutamente providencial.    

   Con una trama intensa e impregnada de humor, Xalostoc pinta “un fresco que recrea la atmósfera política y anímica del último tercio del siglo XX mexicano”.

 

* Francisco Pérez Arce Ibarra (Tepic 1948), Paco para sus innumerables amigos y lectores, ha publicado seis novelas y es autor de tres libros de ensayo y crónica. Estudió economía en la UNAM, donde también fue profesor, y desde los años 70 es investigador en el INAH. Durante el primer gobierno democrático en el DF (1997-2000) fue funcionario público.

 

 

                                                         Jesús Anaya Rosique

 

                                                                     Tlalpan, DF, agosto 16 de 2014.

 

Servidumbre legal de hidrocarburos

                Francisco Pérez Arce Ibarra

 

El senado aprobó en comisiones la ley de hidrocarburos (una de las famosas leyes secundarias asociadas a la reforma constitucional que privatizó el petróleo). Es esta ley se incorpora una figura que  desnuda a los senadores de la derecha (PRI-PAN), se llama “servidumbre legal de hidrocarburos”.

A la derecha, históricamente, la palabra “expropiación” le produce malestar estomacal. No en este caso. Incorporan la posibilidad de “expropiar” terrenos si así lo requiere la actividad petrolera. “Las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos se consideran de interés social y orden público, por lo que tendrán preferencia sobre cualquier otra que implique el aprovechamiento de la superficie y del subsuelo de los terrenos afectos a aquéllas”.

Los dueños de las tierras involucradas (propietarios privados, ejidatarios o comuneros) tendrán que llegar a un acuerdo con las empresas petroleras para venderlas o ceder su uso a cambio de una “contraprestación”. Pero si en un plazo de 6 meses las partes no llegan a un acuerdo, entonces la empresa podrá recurrir a un juez de distrito o al tribunal agrario, para hacer valer la “servidumbre legal”. Lo que podría conducir a la expropiación de los terrenos exigidos. En ese caso la expropiación llegaría no en beneficio de la sociedad, sino en interés de las empresas petroleras. Expropiar para servir a las grandes corporaciones.

De ahí que los adoradores del libre comercio y de la inversión extranjera reediten la figura de la “expropiación”, pero para servir a las empresas privadas y en particular a las trasnacionales petroleras. Ni más ni menos. La derecha está desbocada. Piensa que es ahora o nunca y quieren entregarlo todo, y rápido, a los grandes capitales.  Reeditan también la palabra “servidumbre”, pero no extraña, la traen en el alma.

19 de junio de 2014

 

 

Momento México: Desencanto Rápido

 Francisco Pérez Arce Ibarra

Hace un año la prensa internacional hablaba  con más cursilería que análisis del Momentum México. Algo así como la estrella ascendente, un país en renovación increíble, una frescura sureña en ascenso al paraíso del norte. Detrás de esta elaboración de opinadores rápidos y glamurosos no había otra cosa que el gran contento de ver a un país que se entrega a los tiempos que corren, que se despoja de la originalidad nacional que lo defendía y hacía único, para vestirse con los ropajes de lo bien visto en el mundo. México se entregaba ya sin ambages a la corriente mundial de un pensamiento económico (y decir un pensamiento económico es decirlo todo) que ha arruinado al mundo pero ha salvado a las grandes corporaciones y concentrado la riqueza en el pequeño club de dueños (el uno por ciento apuntado por los indignados). México al fin entregaba su último tesoro, el petróleo y con él su alma. Esta entrega total atraería a los salvadores inversionistas, a los capitales del mundo, para crear en nuestro territorio riquezas nuevas y empleos numerosos.

El momentum se evaporó. Las expectativas de crecimiento para 2014, que tampoco eran la gran cosa, han tenido que corregirse a la baja. El país no crecerá ni siquiera al 3%. No se crearán ni siquiera los 600 mil empleos que pronosticaban.

Otro gran tema era el de la seguridad. El desastre heredado por el gobierno de Calderón con su guerra estúpida abría la pregunta de si el nuevo gobierno del viejo PRI sería capaz de recuperar la seguridad pública, o al menos atenuar la inseguridad extrema. El momentum México incluía la visión optimista de un gobierno fuerte que toma el poder firmemente, incluso por encima de los poderosos cárteles de la droga. Pero lo único que hizo el nuevo gobierno del viejo PRI fue controlar los medios de comunicación y limitar la información de la violencia cotidiana. No disminuía la violencia, pero la acallaban.

El momentum se evaporó cuando, el 24 de febrero de 2014, nos enteramos que en se cumplía un año del levantamiento armado de las autodefensas en Tierra Cliente, Michoacán. Nos enteramos no de un levantamiento, sino del aniversario de un levantamiento. Durante ese año las autodefensas habían golpeado y vencido al poder de la región, que no era el gobierno, por supuesto, sino el cartel de los Caballeros Templarios. Nos enteramos que el poder del estado había sido sustituido desde años atrás por una organización criminal. Nos enteramos que los ciudadanos (ricos y pobres) estaban cansados de ese poder. Nos enteramos de un levantamiento armado contra la organización que actuaba en sustitución del Estado: cobraba impuestos, hacía leva, “expropiaba” propiedades, ejercía la violencia impunemente. Y vimos el espectáculo de un gobierno estatal no borroso sino borrado, un poder municipal cómplice o simplemente sometido, y de un gobierno federal que decidió (hasta entonces) entrar a escena con ejército y policía, y con un “visitador” que sustituyera a un gobernador que parecía de broma. Y cuando apenas intentábamos descifrar lo que sucedía en Michoacán, nos llueve la información de las decenas de ejecutados cotidianamente en Tamaulipas. La mortandad con los mismos números y con la misma música que en los tiempos de Calderón: ejecuciones múltiples, balaceras entre cárteles o entre facciones del mismo cártel, pelea por el territorio y las rutas de la droga. No ha cambiado nada. El momentum se evapora.

El tercer gran tema era el de la democracia y la concordia nacional. Se necesitaba un gobierno firme que sometiera a los “poderes fácticos”. Y para abrir boca, el gobierno enfrentó a uno de los dichos poderes fácticos, el SNTE, y encarceló a la indefendible Elba Esther Gordillo. Las televisoras casi mueren de entusiasmo: el gobierno mostraba firmeza, eliminaba a una cacica corrupta de un sindicato que era el culpable del enorme déficit educativo nacional. De un solo plumazo  enviaba un mensaje contra la corrupción y resolvía el problema educativo. Hizo una reforma constitucional apoyada por los tres partidos grandes: PRI, PRD y PAN.

Una “reforma educativa”. (La misma frase era para rebosar de alegría.) El país al fin tendría una educación de calidad para que sus niños y jóvenes pudieran competir en las grandes ligas. La frase fue pronunciada con orgullo millones de veces.

Pero los maestros que se tomaron la molestia de leer la reforma constitucional (y luego las leyes secundarias), salieron a las calles, pusieron de cabeza a la ciudad de México y a otras ciudades del país con manifestaciones y plantones, y mostraron que no había tal reforma educativa, que se trataba de una reglamentación laboral para imponer el poder de “la autoridad”. El único cambio relacionado realmente con la cuestión educativa era la creación de un Instituto de Evaluación. Pero los problemas verdaderos de la educación, no fueron tocados. Así que no habría una mejora en la calidad educativa; no por esta vía.

Plantones y represión. Gritos destemplados contra los maestros de la CNTE (es decir, opositores). Los problemas educativos en el mismo lugar y con la misma gente. El momentum se hizo humo.

El momentum mexicano estaba compuesto por estos elementos: una reforma laboral que quitaba derechos a los trabajadores, una reforma educativa que sometía a los maestros a la “autoridad” y les restaba derechos laborales, una promesa de mejorar el entorno social disminuyendo la inseguridad pública, un Pacto por México que sometía al  mayor de los partidos de izquierda (PRD) a un programa esencialmente de derecha… y la joya de la corona: una reforma energética que prometía el petróleo a las empresas trasnacionales. Este programa virtuoso redundaría en una llegada masiva de capitales extranjeros que impulsarían la economía enormemente y generaría millones de nuevos empleos. Hoy las expectativas son otras. Se evaporó el momentum mexicano.

(No deja de sorprenderme que a estas alturas de la historia sigan repitiendo que la solución de los problemas nacionales llegará con la entrada masiva de inversiones extranjeras.)

1994, julio: Los millonarios de Forbes

Francisco Pérez Arce Ibarra 

            El subcomandante insurgente Marcos sigue enseñándonos a ver y a sentir al país de otro modo, con ojos nuevos y con buena escritura. El día cuatro aparecen en primera plana de La Jornada dos cartas: una dirigida a Galeano, con un cuento, y otra invitando al mexicano, demócrata, pensador Carlos Fuentes para que asista a la Convención Nacional Democrática (CND).

De la carta a Fuentes: “Sí, una convención de civiles convocada por militares (revolucionarios, pero militares al fin). Sí, una Convención pacífica, convocada por violentos. Sí, una convención que insista en la legalidad convocada por ilegales. Sí, una Convención paradójica, coherente con nuestra historia, pasada y futura…”

 

La tarima y la dignidad

Cuauhtémoc sigue su campaña de recorridos extenuantes. En la cabecera municipal de Pánuco, cuando iba a empezar el mitin, se cayó la tarima desde donde presidiría el acto. Tarima de un metro de altura que no aguantó el peso. Cayeron Cuauhtémoc, Heberto y otros de la comitiva. El locutor siguió hablando: “aquí no nos sostiene la tarima, pero nos sostiene la dignidad”. No hubo ningún lesionado. Los damnificados de la tarima se sacudían el polvo de los pantalones y reían de la ocurrencia del maestro de ceremonias. Aparte de ese incidente fue un buen día en la campaña perredista. Después de Panuco siguió en tierras hidalguenses: Huejutla, Atlapexco y Canalí. Los cuatro mítines fueron nutridos. Enormes problemas y enormes miseria los de la Huasteca. En Huejutla, el más grande de los mítines, se concentraron mil quinientas personas.

 

Tristeza por un balón

y 20 mil en Cuatro Caminos

El día cinco la selección mexicana fue eliminada al perder en penales ante el equipo de Bulgaria. Tristeza nacional. “Ya merito llegaba a la semifinal”. Grandes y generalizadas críticas al doctor Mejía Barón, el héroe de ayer (“Mejía Barón para presidente”, decían los entusiastas), por haber dejado los cambios en la banca. Se necesitaba un gol que rompiera el empate en los tiempos extras. Hugo Sánchez y Hermosillo se quedaron con las ganas. Se llegó a los penales y en eso los mexicanos cargamos una maldición. Fallaron todos, o casi todos, o como si hubieran fallado todos. Menos Jorge Campos que detuvo un penal. Tristeza nacional, pero al menos se evitó el vandalismo en El Ángel.

En el sexto aniversario del fraude electoral (6 de julio), los perredistas organizan un mitin en el Toreo de Cuatro Caminos. Más de 20 mil crearon un ambiente de fiesta. Cuauhtémoc está seguro del triunfo: desestima las encuestas que le dan porcentajes muy bajos, apoyado en lo que ha visto en su recorrido por el país. Éste es un gran acto. La gente no cupo. Se rompieron las marcas de asistencia. El nutrido y triunfal acto del PAN quedó superado, no se diga el deslucido acarreo que hizo el PRI aquí mismo hace unas semanas.

Mientras tanto, Zedillo encontró rostros y palabras rudas en Tehuacán. La gente del campo le exigió justicia. Transcribo un fragmento de la crónica de Juan Arvizu de El Universal:

“Vengo a unir mi voz –dijo Zedillo—a quienes viven en el campo de Puebla, y que están demandando bienestar para sus familias; vengo a unir mi voz a los campesinos de Puebla que demandan justicia en el campo; vengo a unir mi voz a quienes demandan seguridad en su patrimonio.

“Y gente como ellos, los indígenas que recuerdan a Colosio se le paró enfrente a Zedillo, en una valla, con una pancarta nada gentil: LOS MAZATECOS RECHAZAMOS AL PRI, NO TRAGAMOS SUS PROMESAS Y MEJOR ENTREGUEN EL PODER A OTROS.

“Ernesto Zedillo se sorprendió de encontrarse en la valla gente que no le echaba porras. Gente morena, quieta en ese momento, con su portavoz al frente, Salvador Martínez, quien le dijo: –Señor Zedillo, queremos saber quién mató a Colosio, por qué hay tantos secuestros y por qué tanta gente pobre sigue siendo más pobre. Por eso ya no confiamos en el PRI.

“El abanderado del tricolor reaccionó rápido a su sorpresa, extendió la mano derecha a Salvador, mientras éste todavía hablaba. Dejó al candidato con la mano tendida. Se puso tenso el hombre mazateco. Atrás de Zedillo, su hijo Emiliano observó lo sucedido. Cuestión de segundos, y Zedillo recuperó terreno: levantó la mano derecha y la recorrió en alto hacia donde se encontraban las familias muy pobres que encabeza Salvador. Lanzó un dilema:

“–¿Es cierto que ustedes ya no creen en el PRI, en mi partido?—había un timbre de enojo en el candidato.

“Las voces del grupo se confundían entre expresiones de , de no, refiere la reportera Ella Grajeda.

“Eso le bastó a Zedillo. Tocó el hombro de Salvador: –usted es minoría—y se fue.”

 

Los millonarios de Forbes

Para ilustrar el contraste entre muy ricos y muy pobres, o de otra manera, para ilustrar el éxito de la política salinista, están los 24 millonarios de Forbes. La famosa revista que publica la lista de los más ricos, en esta ocasión 42 latinoamericanos tuvieron el honor de aparecer entre los 358 del mundo. De ellos 21 son mexicanos. En 1987, cuando se empezó a publicar la lista, sólo aparecían dos latinoamericanos. El requisito para entrar al cuadro es tener una fortuna superior a los mil millones de dólares. Hace 6 años sólo dos mexicanos entraron a la lista, los otros 22 son obra del sexenio. No hay saldo más elocuente: miseria en el  límite de la muerte y riqueza en el límite de lo creíble… de lo tolerable. Pasamontañas y multimillonarios es la misma historia.

 

LOS 24 MULTIMILLONARIOS MEXICANOS

Nombre                                 Capital                                               Empresa

Carlos Slim Helú                    6,600 mdd                              Telmex, Carso, Imbursa

Emilio Azcárraga Milmo        5,400 mdd                              Televisa

Familia Zambrano                 3,100 mdd                              Cemex

Familia Peralta                      2,500 mdd                              IUSA

Jerónimo Arango                   2,200 mdd                              Cifra

Alfonso Romo Garza              2,200 mdd                              Cigarrera La Moderna

Alberto Bailleres                    1,900 mdd                              Peñoles, Palacio de H.

Pablo Arambuzabala              1,600 mdd                              Modelo, Accival

Familia González Nova          1,500 mdd                              Comercial Mexicana

Familia Molina                       1,400 mdd                              Gemex (Pepsi Cola)

Adrián Sada González                        1,300 mdd                              Vitro, Serfin, Inverlat

Ángel Losada Gómez             1,300 mdd                              Grupo Gigante

Ricardo Salinas Pliego                       1,200 mdd                              Elektra, TV Azteca

Bernardo Garza Sada             1,200 mdd                              Grupo Alfa

Familia Servitje Sendra          1,200 mdd                              Grupo Bimbo

Roberto Hernández                1,200 mdd                              Banamex-Accival

Roberto González Barrera     1,100 mdd                              Maseca, Banorte

Jorge Larrea Ortega              1,100 mdd                              Cananea, Mexcobre

Eugenio Garza Lagüera         1,100 mdd                              Visa, Femsa, Bancomer

Familia Cosío Arino                1,000 mdd                              Empresas turísticas

Familia González Guitrón      1,000 mdd                              Grupo Sidek

Familia Franco                                   1,000 mdd                              Grupo Infra

David y Adriana Peñalosa      1,000 mdd                              Grupo Tribasa

Alfredo Harp Helú                  1,000 mdd                              Banamex-Accival

 

Las campañas (día 12)

En la Sonora colosista Zedillo preside actos emotivos. Cuauhtémoc picando piedra en Quintana Roo, en pequeños mítines de unos cientos de personas en los pueblos, y un poco más nutridos en las ciudades. En un estado donde el PRD no tenía organización previa, el ingeniero escucha el descontento y la desesperación de campesinos y artesanos.

¿Pero dónde está Diego? Ha desaparecido varias semanas. Ahora anuncia que reiniciará su campaña. Dice que se estaba preparando para el debate con Zedillo en torno al “programa económico”. –¿Cuál debate?—dijo Zedillo, y el PRI declara que ya no hay tiempo para eso. Diego advirtió que de no aceptar el debate, el PRI pagaría el costo político.

El otro protagonista, el subcomandante Marcos, se está metiendo indirectamente al proceso electoral. Convoca a una Convención Nacional Democrática, que se realizará del 6 al 9 de agosto. Saca una ficha y la apuesta al “tránsito pacífico”. En la práctica puede ser un espaldarazo a Cuauhtémoc; puede haber un efecto favorable para el PRD, sobre todo en Chiapas, apoyado en la candidatura de Amado Avendaño; también en el nivel nacional, entre sectores radicalizados. Pero puede alejar electores temerosos de la clase media: aprovecharán la coyuntura para ponerle a Cuauhtémoc la etiqueta de violento.

Carlos Fuentes contestó la invitación del Sub pidiendo que ampliara la invitación a otros mexicanos (Fernando Benítez, entre ellos). No hay una aceptación inmediata, pero de todos modos el Sub consiguió lo que buscaba: Fuentes le escribió en tono más que amistoso, sin ocultar su admiración por Marcos y los rebeldes chiapanecos. Lejos de descalificarlo le reconoce autoridad moral.

 

Parcialidad de Televisa

Alianza Cívica, mediante un serio trabajo de evaluación, demostró sin ninguna duda, la parcialidad de Televisa a favor del partido de estado. La relación Televisa-PRI es una pieza clave del sistema, de ahí la importancia del tema. El IFE, con sus propios monitoreos, también da cuenta de esta parcialidad. Televisa se vio obligado a ofrecer tiempos especiales a los 9 partidos para difundir sus programas en tres videos de 15 minutos. Las transmisiones se harán de aquí al fin de las campañas en varios horarios, incluyendo horarios de los llamados “triple A” que son los más caros y de mayor público.

 

Montes y la carabina de Ambrosio (día 14)

El subprocurador especial Miguel Montes habló y se hizo un escándalo: Llegó a la conclusión de que Aburto había actuado solo y no le creyó ni su esposa. Salinas tuvo que renunciarlo y aclarar que el caso no estaba cerrado. Ahora una comisión de juristas seguirá la investigación.

¿Por qué Montes dio su conclusión de manera tan inconsistente apoyado en un supuesto diario de Aburto, y en un muy dudoso, o al menos insuficiente dictamen psicológico del acusado?

Transcribo párrafos del Informe Montes: “(Aburto) es un caso típico de magnicida.”

“…como Aburto, los magnicidas son hombres jóvenes, que actúan solos, cometen el delito en público, no se resisten a la aprehensión y aceptan haber cometido el ilícito… Meditan casi siempre solos la preparación y realización de su acto, no queriendo participar el honor y el mérito con ninguna persona… El magnicida es, por su misma naturaleza, un solitario, sin cómplices ni confidentes… Además, como se comprueba estadísticamente, por lo general se vale de un arma de fuego para ejecutar su propósito… Aburto premeditó largamente su crimen.

“…en buena lógica, siempre existirá la posibilidad de que se conozcan nuevas pruebas (pero)… es muy baja la probabilidad de que esas nuevas pruebas, si llegaran a existir, obliguen a cambiar las conclusiones a que hoy llega la Subprocuraduría Especial a mi cargo: Aburto es el único autor material e intelectual del homicidio del señor licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta, actuó solo, premeditó su crimen por motivaciones reivindicatorias, según su parecer, sin que haya datos por ahora que hagan pensar la autoría intelectual de terceros…”

En otras palabras: quería dejar prácticamente cerrado el caso. ¿Por qué ahora? ¿Por qué de ese modo? La reacción más airada fue de los mismos priístas: Zedillo, el primero. Calcula que un dictamen como éste cosechará incredulidad y rechazo y que, en términos electorales, el afectado es el PRI. A menos que… proteste con tanta indignación que logre “reabrir” el caso. Y tal vez no necesite que haya logros detectivescos, y baste con que se atribuya a su enérgica reacción que el caso haya sido reabierto.

¿Jugada calculada? Montes pesaba en contra del gobierno y del PRI. Pero ¿por qué de ese modo? ¿Quería Salinas medir la reacción popular? ¿Se quería que Zedillo ganara prestigio entre los colosistas? Sólo hace unos días tuvo “emotivos actos” en Sonora, acompañado del padre de Luis Donaldo.

 

21 de julio

A un mes de las elecciones más importantes de las últimas seis décadas, todo mundo coincide en que, a pesar de las encuestas (que dan una ventaja amplia a Zedillo) el resultado será apretado. Tenemos por delante un mes de intensa política. Ayer, con el solo voto en contra del PRD, el Consejo General del IFE declaró válidos y definitivos el Padrón Electoral y las listas nominales de electores. Con eso se da carpetazo al asunto de las homonimias. Los representantes del PRD encontraron un millón de homónimos en el D.F., lo que equivale a que uno de cada cinco de los que aparecen en el padrón tiene coincidencia de nombres y apellidos.

Porfirio Muñoz Ledo: “validar hoy el Padrón no significa, y así estimo que piensan los consejeros, convalidar la totalidad del proceso electoral, pero digo también que votar en contra de esta resolución no significa invalidar de antemano el proceso electoral”.

Mientras tanto las tres campañas tienen distintos tonos: Cuauhtémoc va a toda velocidad con su impresionante resistencia física, haciendo hasta nueve y diez mítines diarios, convocando a miles. No se detiene: le quedan tres semanas y en su camino todo es entusiasmo y optimismo.

Diego, inconcebiblemente, sigue en tono menor. Casi no hace actos públicos. Da entrevistas y se retira a “actividades privadas”. Cada día parece más evidente que tuvo la delantera y la dejó ir.

Zedillo no cambia: acarreos, decálogos, reuniones casi siempre en lugares cerrados. Confía en el aparato, hace política como gobernante, no como candidato en busca de votos.

Si las campañas fueran termómetro, Cuauhtémoc iría punteando. Pero las campañas no lo son todo.

 

La banda de los 24

Roberto Hernández, presidente de la Asociación Mexicana de Bancos, hizo una definición: declaró que Zedillo es el único candidato que garantiza estabilidad financiera. La caricatura de El Fisgón es el mejor comentario.  (Un gangster de sombrero, lentes obscuros y corbata a rayas habla por teléfono: –Tenemos secuestrados los Capitales del país. Si no gana Ernesto podría haber inestabilidad e incertidumbre.)

Diez mil mujeres se concentran en la Arena México en apoyo al candidato del PRD. Cuauhtémoc habla de una política de población: “con sentido de justicia debe garantizar el respeto al derecho establecido en el artículo cuarto de la Constitución, en el sentido de que la mujer y su pareja deben decidir el número y espaciamiento de los hijos y proveer desde el gobierno para hacer efectiva esta decisión…

“… priorizar los métodos que pueden ser controlados por la mujer y que la protejan de enfermedades por transmisión sexual como el SIDA; eliminar las metas demográficas como objetivo central de las políticas de población; evitar y sancionar la esterilización forzosa que hoy se realiza en muchas regiones del país y, en relación al aborto, impulsar una consulta nacional y referéndum después de una amplia discusión seria y científica en la sociedad cuyo resultado nos comprometemos a respetar.”

 

El 94 nos persigue

25 de julio: ahora fue un atentado disfrazado de accidente (o accidente con cara de atentado) que tiene a Amado Avendaño al borde de la muerte y costó la vida a tres perredistas de Chiapas que lo acompañaban. Iban por la carretera rumbo a Tuxtla Gutiérrez, a un desayuno con el gobernador chiapaneco y los otros candidatos. Los chocó de frente un tráiler. Ahora la campaña del candidato hospitalizado seguramente se reanudará y será su familia la que la lleve adelante. Si no vive Avendaño, o si no se recupera plenamente, será su esposa o una de sus hijas quien lo supla.

La situación en Chiapas se hizo más tensa. Está muy cerca la Convención Nacional Democrática.

El día 25 apareció en La Jornada un reportaje donde se documenta la existencia en Guerrero de un grupo guerrillero llamado Ejército de Liberación del Sur. Parecen confirmarse los rumores que corren hace meses y cuya única evidencia era, hasta ahora, la presencia de numerosos efectivos del Ejército federal, en maniobras y acciones supuestamente anti-narcóticos. Por otra parte, crece el peso de aquella noticia sobre el contrabando de los 20 mil fusiles.

La filtración de un documento confidencial de Seguridad Nacional reconoce la existencia de grupos armados en por lo menos siete estados de la república. Y hablando de Seguridad Nacional ¿dónde está Arsenio Farell? ¿Qué hace? Su desaparición de la escena pública es para atemorizar a cualquiera.

 

Sálvenlo, sálvense (día 28)

El subcomandante Marcos, a propósito del “accidente” sufrido por Amado Avendaño, dice “La última esperanza de una paz justa y digna en Chiapas está en la vida de ese hombre. Sálvenlo. Sálvense”.

Los informes médicos son optimistas. Su estado sigue siendo grave, pero hay síntomas de mejoría.

El EZLN sigue los preparativos para la Convención. Jaime Avilés escribe: “Y el lunes ocho será la locura. A primera hora, incluso antes si es posible, los seis mil participantes se pondrán en marcha hacia la selva. ¿Qué vehículos se van a utilizar, considerando que por causa de la lluvia el lodazal de estos días es tremendo? Quién sabe, pero los organizadores están seguros de que todo es posible y dicen: si hubo un primero de enero que le dio la vuelta al país ¿por qué no creer que semejante locura llegará a buen término?”

Sobre la Convención, Elena Poniatowska entrevista a Samuel Ruiz:

–¿Y usted cree que van a obtener algún resultado?

–Elenita, el planteamiento no puede ser “no lo hagamos porque no vamos a tener resultados” sino “hagámoslo porque esa es una tarea” ¿verdad? Va a haber menos resultados si no se hace.

 

El campo y las carteras vencidas

Un reportaje refiere algunos de los muchísimos casos de agricultores en conflicto con los bancos (La Jornada, 28 de julio). Las deudas y los intereses acumulados asfixian a un creciente número de productores agrícolas. Por cierto, no sólo a los chicos sino a algunos grandes propietarios. El reportaje relata también una hilera de suicidios causados por deudas desesperantes y definitivamente impagables. La banca, inflexible, amenaza y embarga ranchos. Aunque después no sabe qué hacer con las tierras que embarga.

Desastres naturales, malas cosechas o caída de precios persiguen la suerte de los agricultores; entonces se añade la cartera vencida que viene a completar el desastre. Los accidentes de la naturaleza o del mercado no debieran producir un cuadro que conduzca a suicidios de hombres de trabajo, sino a la solidaridad nacional. Pero ¿los bancos pueden ser parte de una idea de nación, de una actitud de solidaridad nacional?

 

Prigione y los Arellano Félix

Un verdadero escándalo de esa relación inconfesa. Transcribo un párrafo de Plaza Pública, de Miguel Ángel Granados Chapa en Reforma: (Los presuntos delincuentes explicaron al nuncio su inocencia respecto al asesinato del Cardenal Posadas) “Rafael (Arellano Félix) que habló con el nuncio el primero de diciembre del año pasado, le pidió que intercediera por ellos ante las autoridades, encomienda que Prigione cumplió enseguida, pues fue a Los Pinos inmediatamente y allí, ante el presidente de la República, el secretario de gobernación Patrocinio González Blanco y el procurador Jorge Carpizo, interpuso sus buenos oficios a favor de los Arellano Félix. El segundo de ellos, Benjamín, fue recibido el 16 de enero de este año”.

 

Selva liberada (día 30)

Es extraño, pero no nos hemos dado cuenta cabal de que en verdad hay una “zona liberada” por los zapatistas. No asumimos todas sus consecuencias. Escribo esto porque hoy aparece en La Jornada la entrevista de Elena Poniatowska con el Sub, y describe los retenes y da cuenta de la organización y el avance de los trabajos para “el estadio” y otras instalaciones para la Convención. No es nuevo. Pero está cerca el 21 de agosto y aún más cerca el 6, día de la inauguración de la CND, que de pronto me parece que ya habíamos asumido a esa región de la Selva Lacandona como algo metido en la cotidianidad nacional, sobre todo en la periodística, como una parte del folklor político nacional, como otro dato curioso de este país surrealista (tantas veces surrealista). Pero ahí está. La región de los tres municipios, donde la organización de la vida está a cargo del “Ezetaeleene”.

El espectáculo de la Convención tendrá importancia, entre otras cosas, porque mostrará la capacidad de trabajo y organización de “otro gobierno” dentro del “mismo país”.

Explica el Sub: –Allá va a estar la biblioteca, esos tres galerones, más allá las cocinas, los 14 furgones y las letrinas escondidas.

“Cuatro mil hombres en pie de guerra –escribe Elena Poniatowska—que lo primero que construyen es una biblioteca ¿cuándo se había visto? … están levantando un teatro, y griego, además; aunque al Sup no le guste la palabra es anfiteatro.”

Dice el Sub: –Ya ve, los 40 millones que teníamos para material de guerra ya los gastamos. No dirán que no queremos la paz.

 

Los cierres de Cuauhtémoc

Cierre de campaña en San Luis Potosí, estado que representa un episodio destacado en esta historia de la democracia. Ahí estaba Concepción Calvillo viuda de Nava, que representa como nadie la lucha de los potosinos. Concentró a ocho mil personas en la plaza; en el 88 no reunió ni a 500 simpatizantes.

Tiene razón Cuauhtémoc cuando dice: “si en los años que lleva el movimiento hubiera venido haciendo concesiones en los principios, no estaría ahora convertido en la fuerza política más importante del país (…) seríamos una fuerza marginal como todas aquellas que han transado con los principios, que han cedido en lo fundamental y no han sabido defender el voto.”

La posición del Frente Cívico Potosino, en palabras de Salvador Nava Calvillo, candidato a senador: “si el partido oficial decidiera establecer el fraude en nuestra patria no tomaremos las posiciones electorales que correspondan y se estará cancelando la lucha electoral como la forma de llegar a la democracia… Dejaremos que el pueblo señale cuál es la vía para llegar a la democracia”.

 

Saldos de julio (día 31)

Al terminar el séptimo mes, el 94 sigue siendo el año que nos persigue, el año en el que se desamarró la carga en altamar y con vientos fuertes. Y así seguirá. El primero de enero fue la señal de arranque y lo demás ha seguido como en cadena. No termina el asombro y sin embargo debiera terminar ya. La carga está suelta y el barco no lleva un rumbo firme. Cuando parece que seguirá un derrotero tranquilo, una nueva sacudida nos recuerda que la carga está suelta y que el año que vivimos es el 94.

Julio deja nuevas sacudidas: el caso Posadas Ocampo se reaviva con el escándalo Prigione. El atentado-accidente que sufrió Amado Avendaño. Estamos en el cierre de las campañas. Los tres partidos están seguros de que van a ganar. Los tres tienen dudas. El fraude es una posibilidad, pero también está la “Observación” que lo hará más difícil.

A propósito de la “observación electoral” un fenómeno nuevo es el de las organizaciones de ciudadanos que se coaligan temporalmente, al margen de los partidos, para influir en la limpieza electoral (para tratar de obligar a ella). Es un fenómeno nuevo y de segura trascendencia. El caso más notable, por su magnitud y su independencia, es el de Alianza Cívica (formada por varias organizaciones no gubernamentales) que se propone estar presente en cerca del 10% de las casillas en todo el país; ello representa un gran esfuerzo organizativo y la actividad de varios miles de ciudadanos.

Una certeza: agosto será el año más caliente del año.

 

 

 

 

 

1994, Junio: la reinvención cardenista

Francisco Pérez Arce Ibarra

En los primeros días de junio se filtró la información de un contrabando hacia México de 20,000 fusiles AK-47 (cuernos de chivo), de los cuales 2,000 ya habrían ingresado y llegado a su destino en el sur del país. Las notas de prensa recurren a palabras como “posibles”, “probables” y “habría”. Nada se confirma. Lo cierto es la filtración, intencionada, de una noticia que ni siquiera es nueva; proviene del gobierno mexicano, y la fuente original es una comunicación del gobierno de EE.UU. Como sea, lo único cierto es la filtración y su efecto es el aumento de la incertidumbre política y de la inseguridad pública.

Escribe Eduardo Valle: Desde el asesinato del cardenal Posadas Ocampo, asistimos al desmoronamiento de la “seguridad nacional”. (El Financiero, 4 de junio).

 

Zedillo y su plan económico (día 6)

El PRI convoca a un acto en el Auditorio Nacional. El tema es el plan económico. El Auditorio no estuvo lleno. Se instruyó a los invitados para que vistieran de manera formal. No hubo acarreo pero se pidió confirmar la asistencia. De cualquier modo, no se llenó.

El mensaje fue dirigido a los empresarios. Promete la generación de un millón de empleos anualmente para lo cual el Estado deberá invertir al menos parte del Fondo de Contingencia (formado con el dinero de la venta de paraestatales), hasta ahora sólo empleado para el pago de deuda pública. Habló de la educación para la productividad y ofreció mantener la política fiscal, aunque ligeramente atenuada para tranquilidad de los empresarios. Mantener la política antiinflacionaria y alcanzar un crecimiento del 4% en 1995. No mencionó al Pronasol, pero dijo que el Procampo sigue y el artículo 27 no se toca: como está, está bien. En otras palabras, y sin ninguna novedad: más de lo mismo, aquí no ha pasado nada… El discurso no busca ser popular; no parece andar en busca de votos sino de aliados poderosos.

 

Libertad de prensa (día 7)

El día de la libertad de prensa los 9 candidatos se encuentran con le Editores de Periódicos en su tradicional comida anual.

Cuauhtémoc ganó la partida: se convirtió en el único candidato de oposición. Diego fue el gran perdedor, su partido fue señalado como aliado del gobierno y no pudo responder. Sólo dijo que las de Cárdenas eran “calumnias”.

La ofensiva la tuvo Cárdenas todo el tiempo: contra el PAN (se la debía desde el 12 de mayo), contra el gobierno y contra Televisa. Su tono fue enérgico y si había un viraje hacia el centro antes de debate de mayo, ahora su discurso se ubicó claramente en la oposición de izquierda. La crítica a Televisa fue su carta fuerte:

“La información veraz, amplia y diversa que queremos, no se podrá tener mientras el grueso de los mensajes televisados que hoy saturan nuestros hogares obedezcan a las finalidades políticas del  régimen de partido de Estado. Digámoslo claro, Televisa se ha constituido en uno de los pilares que hoy sostienen al régimen autoritario que padecemos. Televisa sirve al Estado y se sirve de él para exaltar una política contraria al interés nacional y a personeros de esa política. Con ese mismo propósito, cada 24 horas desacredita las opciones democráticas; mientras sobre la realidad del país, oculta la verdadera dimensión y naturaleza de los hechos sociales y trata de confundir a la ciudadanía sobre el carácter de la lucha política a favor del derecho al sufragio.

“No podemos reparar esos desmanes con medidas arbitrarias de fuerza. El gobierno democrática, mi gobierno, no cancelará arbitrariamente las concesiones de Televisa, ni intervendrá en sus transmisiones. Televisa tendrá, a partir del primero de diciembre, una libertad que no conoce: podrá criticar abiertamente al presidente de la República y nadie se lo impedirá.” (El Financiero)

La carta de Cuauhtémoc de criticar a Televisa es buena, porque a la vista de amplios sectores, la libertad de expresión encuentra ahí su principal dique.

 

Cuauhtémoc en la explanada de rectoría

Había preocupación entre los perredistas. El temor de que resultara un fracaso se fue disipando a las 12:30. La explanada se nutría, llegaban estudiantes de todos lados. La plaza estaba repleta, y se apretó más cuando llegó Cuauhtémoc.

El mitin fue largo. Habló un sindicalista, después un estudiante. Habló Adolfo Gilly por los maestros y luego Amado Avendaño, candidato a gobernador de Chiapas, y después habló Cuauhtémoc.

Los 25 mil o 30 mil o 40 mil asistentes (la variación depende de la fuente) siguieron en completo silencio el documento leído por Cárdenas con su habitual monotonía. Lo escucharon a pesar de que el discurso fue largo y el ritmo de lectura invariable. No es fácil explicar su capacidad de convocatoria. No es fácil comprender que logre la atención de la multitud durante tantos minutos. Es un personaje serio, habla con claridad, define sus ideas sin prisa, propone y, contra todo pronóstico, entusiasma.

La multitud escuchó también con atención los extensos discursos de Adolfo Gilly y de Amado Avendaño. Chiapas estuvo todo el tiempo en el ánimo del mitin. Chiapas, los indios, los pasamontañas, y Avendaño, ese personaje salido de quién sabe dónde, de una historia personal pueblerina increíble, de una novela de las que no se escriben. Avendaño vino a reclamar al país y a los universitarios, el olvido de Chiapas. Pidió: si van a Chiapas “por ahora lleven pasamontañas”.

En las páginas de Gilly también estaba Chiapas. Leyó hermosos fragmentos del sub comandante Marcos. Reivindicó, revaloró, el encuentro de Cuauhtémoc y los perredistas con los guerrilleros.

“Es el acto de reinvención cardenista – escribió Ciro Gómez en Reforma–, donde el mítico Amado Avendaño habló ante una multitud que no le regateó una frase, una metáfora a su discurso esdrújulo y bucólico, pletórico de metáforas: le hemos declarado la guerra a la guerra, porque no somos tontos, Cuauhtémoc Cárdenas es el varón del combate y la esperanza.

“Veinticinco minutos se tomó Cárdenas… Él sí es el mismo del 88… Imperturbable y colérico, capaz de convertir la frase más temeraria, la que ganará la primera plana de los diarios, en un susurro monocorde…

“Era en C.U. o nunca…”

Ahí renació la campaña cardenista.

 

Repunte de Cuauhtémoc

Los días 9 y 10 en gira por Tabasco, Cuauhtémoc logró concentraciones grandes. Primero en la Universidad y en Cárdenas, el día siguiente en Villa Hermosa, Tenosique y Macuspana. En unas semanas la campaña ha repuntado sorprendentemente. Casi todos los días realiza dos o tres concentraciones. A veces de cientos, a veces de miles, siempre de entusiastas.

Después del debate (12 de mayo) que representó una derrota, y del encuentro en Chiapas, que la prensa también presentó como derrota, siguieron sus giras exitosas a Guanajuato (con el apoyo del Foro Democrático), a Zacatecas (con el apoyo de El Barzón), a San Luis Potosí y La Huasteca, con el apoyo de los Nava. Por supuesto pasó por Michoacán. Después recorrió la Mixteca (poblana y oaxaqueña), región donde en el 88 obtuvo un triunfo aplastante, y ahora volvió a encender… ahí sigue siendo el hijo del General. Su paso por la ciudad de Oaxaca fue bueno, nada extraordinario, pero en el Istmo (Juchitán, Tehuantepec y Guichicovi) volvieron las grandes y entusiastas concentraciones.

Ese recorrido incansable revivió la campaña de Cárdenas, cerró con doble broche de oro: su intervención el día de la libertad de prensa, donde retomó la ofensiva política, se vio seguro y fuerte, y mostró cartas nuevas (la crítica al monopolio televisivo, la respuesta al PAN que faltó el 12 de mayo, señalándolo como cómplice del PRI, y una advertencia sobre el fraude electoral. Seguro y certero, impuso a los comensales un minuto de silencio, que tuvieron que cumplir todos de pie, con las únicas excepciones de Diego y del director de El Heraldo. Ni Diego ni Zedillo devolvieron el golpe. Cárdenas se convirtió en el único candidato opositor.

El segundo broche fue el mitin en la UNAM que significó “la reinvención del cardenismo”. La gira por Tabasco parece el inicio de una nueva etapa, con una fuerza que hace un mes resultaba insospechada.

 

10 de junio no se olvida

El pasado repiquetea en el presente arremolinado, como en las tragedias clásicas. La marcha que recuerda aquella masacre culminó en el Zócalo, coreando consignas del EZLN para dar el banderazo de salida a la Caravana de Caravanas que se propone romper el cerco militar de la selva chiapaneca.

 

El EZLN dijo   

“La esperanza con gatillo tuvo su lugar en el inicio del año. Es ahora preciso que espere. Es preciso que la esperanza que anda en las grandes movilizaciones vuelva al lugar protagónico que le corresponde por derecho y razón. La bandera está ahora en manos de los que tienen nombre y rostro, de gentes buenas y honestas que caminan rutas que no son la nuestra, pero cuya meta es la misma que anhelan nuestros pasos. Nuestro saludo a estos hombres y mujeres, nuestro saludo y nuestra esperanza de que lleven esa bandera adonde debe estar. Nosotros estaremos esperando, de pie y con dignidad. Si esa bandera cae, nosotros sabremos levantarla de nuevo…” (Fragmento de la II Declaración de la Selva Lacandona”, publicada en La Jornada el 12 de junio.)

 

En C.U. huevazos para Diego (día 15)

Hubiera sido un acto nada más mediano, luego del éxito de Cárdenas, pero agredieron al candidato panista arrojándole huevos y se convirtió entonces, para él, en un triunfo. La agresión se la achacaron al PRD, al CEU y a Cuauhtémoc; no importa que la hayan condenado, la agresión se les anota en su cuenta. Diego, en cambio, queda como un mártir, una víctima de la intolerancia… no se asustó, mantuvo la entereza, etcétera.

 

Camacho renuncia, Zedillo aplaude

El 16 de junio Manuel Camacho renunció a su nombramiento de “Comisionado para la paz”, hecho por el presidente de la república. Zedillo declara de inmediato que qué bueno que renunció, que hizo bien, que es lo mejor para el país.

René Delgado (Reforma) hace la radiografía de la “familia feliz”: “…ya no está Luis Donaldo Colosio, ya no está José María Córdoba, ya no está Manuel Camacho y a Zedillo no se le contaba en ese grupo. Queda el presidente Carlos Salinas, pero a ciencia cierta su presencia política se ve disminuida y se echa de menos su postura frente a los graves acontecimientos que empañan el porvenir nacional.

“Los hilos del poder se ven sueltos y destacan de nuevo como auténticos factores de él: el Ejército, la Iglesia, el capital nacional y extranjero, el factor externo, la guerrilla y los grupos de sociedad civil que, en uno o en otro sentido, han establecido compromisos con el proceso electoral.

“En muchos de esos factores de poder,  visos de división cuando no de desesperación, comienzan a aflorar. Se advierten principalmente en la Iglesia, el narcotráfico y en los grupos de la sociedad civil…”

 

Caravana de Caravanas

Mientras los políticos del sistema arreglan sus cuentas, la Caravana de Caravanas llegó a la Selva Lacandona. Marcos dice que la Caravana es muy oportuna porque vienen las lluvias fuertes… Ahora en la selva no hay comida. La cosecha aún no se da… “El maíz es el alma del pueblo” dice Marcos, “cuando falta, aprieta el alma”.

José Álvarez Icaza escribió en El Universal: “La Caravana de Caravanas salió con 10 carros de carga y casi 200 tonelada de ayuda humanitaria, 10 autobuses de pasajeros que transportaban a unas 400 personas y algunos automóviles y camionetas… También participó un camper que transportaba médicos, enfermeras e instrumentos para atender a la población enferma de la Selva Lacandona. Todo este impresionante esfuerzo se pudo realizar mediante la cooperación de unas 250 organizaciones de movimientos sociales coordinadas por COCIP (Coordinadora de Organizaciones Obreras, Campesinas, Indias y Populares) y por ESPAZ (Espacio civil para la paz)…”

 

Futbol: todos quietos

El campeonato mundial de futbol en Estados Unidos atrae la atención del pueblo. Gran despliegue informativo. Todos los canales de televisión, todos los de radio, todos los periódicos, todos los pasillos, todas las cantinas, todas las escuelas. Para el futbol todo. Gran esperanza nacional en nuestra selección, la mejor en muchos años, la mejor desde nunca según los eufóricos. Es la selección de Mejía Barón, el de los experimentos interminables, pero también el del subcampeonato de la Copa América, el de la gran sorpresa, el equipo que llegó a la final contra, ni más ni menos que, Argentina. Gran esperanza, gran fervor patrio en torno a los once del tri, y los de la banca, y el Dr. Mejía barón. A la primera salida una derrota: 1-0 contra Noruega. A remar contra la corriente: “todavía no estamos fuera”.

Y mientras todos los sentidos están puestos en las pantallas chicas en los horarios del futbol, que son matutinos, vespertinos y nocturnos, partidos completos, resúmenes y comentarios… Andan por ahí todos los cabos sueltos: el 23 de junio nombraron al nuevo comisionado para la paz en Chiapas, Jorge Madrazo. Ese mismo día, a las once y media de la noche terminaba el plazo dado por los secuestradores de Harp Helú para que se cumplieran sus exigencias; la familia aceptó pagar.

Cuauhtémoc sigue en campaña: pasó por Baja California Sur, donde hay poquísimos electores y nadie hace caso. Los actos fueron nutridos para las condiciones del lugar (concentraciones de algunos cientos). De ahí a Sinaloa, donde volvió a reunir multitudes.

Zedillo recurre al viejo estilo: el gran acarreo, el gran despliegue, el aparato del viejo partido con sus viejos métodos concentró a 40 mil personas en el Puerto de Veracruz. Pero también cosecha fracasos como el de Zacatecas: según el mismo Zedillo quería una reunión con pobres, familias de emigrados a EE.UU., y le reunieron a unos que ni eran pobres ni tenían nada que ver con el problema migratorio. En sus palabras: “No me gustó esta reunión. No era gente de a de veras. La mayoría no tenía nada que ver con el problema de emigrados y de la pobreza.” (La Jornada)

Llama la poderosamente la atención en estos días finales de junio la ausencia de Diego. No aparece por ningún lado. No hace actos de campaña. ¿Qué pasa con Diego?

México le ganó a Irlanda 2-1. Interminable festejo callejero en Paseo de la Reforma. El Ángel fue visitado por multitudes enloquecidas de nacionalismo futbolero. Los dos goles fueron de Luis García. Hacia el final del partido estuvo a punto de suceder otra desgracia; los irlandeses anotaron uno, y estuvieron cerca de lograr el empate en el último minuto. Pero no sucedió.

 

La renuncia de Carpizo (viernes 24)

El mismo día, a la misma hora en que México vencía a Irlanda en el juego que mantenía vivas las esperanzas de pasar a la segunda ronda, Jorge Carpizo entregaba una rarísima (y con sabor de chantaje) renuncia a su puesto de Secretario de Gobernación (y por lo tanto presidente del Instituto Federal Electoral). Culpaba a un partido (así, con artículo indefinido) de adoptar una posición que le impedía ser imparcial… El texto no incluía la palabra “irrevocable” como se acostumbra en esos casos.

Tras un coro de súplicas para que reconsiderara su renuncia, Carpizo decidió seguir en su puesto. Ahora Carpizo resulta el garante de la legitimidad (el prototipo de la imparcialidad) de las elecciones del 21 de agosto. Y encima, gracias a la ambigüedad del texto de su renuncia, el costo político del “pequeño affaire” se le quiere cargar al PRD.

De entre las voces que se apresuraron a manifestar su apoyo a Carpizo, destacan las de los candidatos presidenciales del PRI y del PAN. Rompe la unanimidad el candidato del PRD que mantiene la posición de que Carpizo debe informar con claridad qué y quién provocó su renuncia.

La mayoría de los comentaristas de prensa elogian a Carpizo y respiran aliviados por el curso del proceso electoral; también la mayoría señala al PRD como el intransigente, el que provocó el berrinche secretarial. Por supuesto también están los que encuentran en un diferendo dentro del gobierno (PRI) la causa de la pataleta carpiceana.

Un análisis serio tiene que registrar que en las semanas recientes una corriente dentro del PRI (gobierno) ha estado barriendo a otra, la que encabezaba Manuel Camacho y que, precisamente, es a ésta última a la que se asociaba a Carpizo. Transcribo dos párrafos de Raymundo Riva Palacio: “Su renuncia del viernes fue una claudicación de la función que se le encargó. Al declararse tácitamente incapaz de materializar estos tres elementos (persuasión, negociación y un mecanismo para tomar decisiones finales) la sociedad política debería haber pedido que lejos de que se quedara en la Secretaría de Gobernación, se le aceptara la renuncia…

“Su arranque del viernes lo ubica como un hombre de caprichos… de temores más que de voluntad democrática. En la furia de su dimisión provocó incertidumbres sobre responsables, repartió culpas y debilitó posiciones. Y sobre todo, sembró nubarrones sobre el proceso electoral.” (Reforma, 27 de junio)

 

México empata y pasa (día 28)

El empate con Italia es suficiente para que la selección mexicana quede en el primer lugar de su grupo, y para que el festejo sea desmedido (también podría escribir: vandálico, violento, catártico, orgiástico). El saldo de la fiesta con epicentro en El Ángel: decenas de heridos y detenidos, y dos muertos. El titular principal de La Jornada: “Clasificación/ Jolgorio/ Tragedia”.

 

La política a las páginas interiores

El “affaire” Carpizo tuvo su rebote en la Cámara de Diputados: el PAN y el PRD exigen la comparecencia del Secretario de Gobernación para que explique el motivo por el cual presentó y después retiró su renuncia. El PRI se opuso a tal comparecencia y emplearon su mayoría automática para evitarla.

Las campañas electorales encuentran sus espacios entre las horas del futbol. Cuauhtémoc tuvo un gran recibimiento en Cuautla, Morelos. Por ahí presenció un rato el partido de fut. No le dio mucha pelota: “Estuvo bien el empate –dijo—pero me hubiera gustado que ganaran”. Muy emotivo el acto de Xoxocotla: “Desde la carretera el Consejo de Ancianos lo recibió con dianas, collares de cempasúchil e incienso. Le hicieron un camino de casi un kilómetro con pétalos de flores”.

Este recibimiento sólo se hace a los presidentes –dijo Felipe Cárdenas, uno de los integrantes del Consejo. Recordó que Lázaro Cárdenas fue el último presidente que llevó beneficios a la comunidad. –Por eso nos acordamos y queremos que usted sea el próximo presidente

Zedillo se reúne en Guadalajara con las “chivas rayadas”, hablan de futbol y ven el partido. Se declaró “chiva”. Acudió también a un encuentro con priístas y con industriales de Jalisco.

Diego brilla por su ausencia.

 

El día más largo (30 de junio)

Llamado el día más largo del año, termina el semestre más largo de la historia reciente de México: de la sorpresa zapatista del primero de enero a la renuncia-berrinche de Carpizo. Del asesinato político más traumático para la política nacional desde 1928 (cuando asesinaron a Obregón), hasta el vandalismo desatado en Paseo de la Reforma por causa de un balón.  Desde el “no se hagan bolas es Colosio” hasta el video-destape del nuevo candidato. Desde el debate televisivo entre los tres presidenciables, el más esperado y renovador de las formas de hacer política, hasta las flores de cempasúchil de la bienvenida indígena a Cárdenas en Xoxocotla. Un semestre con un grado de politización inédito en México.

“Hacer que mis palabras sean tu voz” (En memoria de José Emilio Pacheco)

Francisco Pérez Arce Ibarra

 1)

En las conversaciones cotidianas a menudo me encuentro citas de JEP, una frase o el fragmento de un poema. Pocos escritores  dejan su sello en el lenguaje de una época, de los habitantes de un país, de una ciudad. Un sello que rebasa los límites de un grupo o una generación. Hay poemas de José Emilio que tienen esa cualidad. “Ya somos todo aquello/ contra lo que luchamos a los veinte años”. Este poema que tituló “Antiguos compañeros se reúnen”, se incorpora con naturalidad en conversaciones de amigos. Se cita de memoria, con exactitud o con cambios mínimos: “ya somos todo aquello contra lo que luchábamos cuando teníamos veinte años”. La idea y la formulación son exactas. Esos dos versos contienen una sensación, una idea al mismo tiempo crítica y nostálgica, una fatalidad vital. La constatación sin reproche y hasta con calidez de lo que somos.

O encuentro también otro poema, más largo, citado a veces completo y de memora: “Alta traición”

No amo mi patria.

Su fulgor abstracto

es inasible.

Pero (aunque suene mal)

daría la vida

por diez lugares suyos,

cierta gente,

puertos, bosques, desiertos, fortalezas,

una ciudad deshecha, gris, monstruosa,

varias figuras de su historia,

montañas

–y tres o cuatro ríos.

Y es citada de memoria, con más o menos exactitud, porque no hay mejor manera de definir lo que se siente por la patria. “Alta traición” es un poema de todos, que escribió José Emilio para nosotros. Ahí está la manera verdadera y cálida en la que podemos amar la patria. Lo citamos tanto como quizá la Suave Patria de López Velarde, pero con más facilidad y cercanía. Es un poema clásico, en el sentido de que ya está incorporado a nuestra sensibilidad y también en el sentido de que sobrevivirá cien años… digo, por decir un número.

Y el título de uno de sus libros (y de un poema), rebota a menudo en nuestros diálogos: “No me preguntas cómo pasa el tiempo”, frase que José Emilio tomó de Li Kiu Ling, traducido por Marcela de Juan, como él mismo nos informa. José Emilio lo tomó de algún lado y lo puso ahí para nosotros, sus lectores, sus compatriotas de idioma. “No me preguntes como pasa el tiempo”, citamos a menudo y añadimos: como dice José Emilio.

2)

Tomar una frase cualquiera y convertirla en verso. Ese es el método de los poetas. No crean de la nada, sino a partir de las palabras que existen y andan por ahí, que pertenecen a nadie y a todos. La tarea del poeta es, a veces, hacernos ver la poesía que está a la vista, como el guía que nos hace detenernos para ver un árbol, su follaje, su color, que siempre estuvo ahí, pero sólo entonces lo apreciamos. El poeta encuentra la poesía y nos la muestra. Eso es lo que hace José Emilio cuando en “¿Qué tierra es esta?”, nos obliga a ver la poesía contenida en la prosa de Juan Rulfo:

(Homenaje a Juan Rulfo con sus palabras)

 Hemos venido caminando

desde el amanecer.

Ladran los perros.

Grietas, arroyos secos.

Ni una sombra de árbol

ni una semilla de árbol

ni una raíz de nada.

Los cerros apagados y como muertos.

Aquí así son las cosas.

Por eso a nadie

le da por platicar.

Aquí no llueve.

A la gota caída

por equivocación

se la come la tierra

y la desaparece en su sed.

¿Quién haría este llano tan grande?

¿Para qué sirve este llano tan grande?

No hay conejos,

no hay pájaros,

no hay nada.

Tanta y tamaña tierra para nada.

(…)

Poema de Juan Rulfo, de José Emilio Pacheco y, al final de cuentas, nuestro.

Y otro poema con palabras prestadas, como todas las palabras de los poetas, de los ecos del 2 de octubre de 1968, abrevados en los textos reunidos por Elena Poniatowska en La Noche de Tlatelolco:

Eran las seis y diez. Un helicóptero

sobrevoló la plaza.

Sentí miedo.

Cuatro bengalas verdes.

Los soldados

cerraron las salidas.

(…)

Y el poema transmite el horror que siguió: recrea imágenes reales del asesinato masivo y artero, y deja  una pregunta colgada:

–¿Quién, quién ordenó todo esto?

Pregunta que no reclama respuesta, sino expresa incredulidad y dolor. Y al final, la incertidumbre de todos:

–¿Qué va a pasar ahora,

qué va a pasar?

3)

José Emilio tenía una idea clara de su poesía y de la poesía. No se hacía ilusiones sobre la posteridad del poeta, pero creía en la posteridad de los poemas.

Fragmentos de

Carta a George B. Moore en defensa del anonimato:

Escribo y eso es todo. Escribo: doy la mitad del poema.

Poesía no es signos negros en la página blanca.

Llamo poesía a ese lugar del encuentro

con la experiencia ajena. El lector, la lectora

harán o no el poema que tan sólo he esbozado.

No leemos a otros: nos leemos en ellos.

Me parece un milagro

que algún desconocido pueda verse en mi espejo.

Si hay un mérito en esto –dijo Pessoa—

corresponde a los versos, no al autor de los versos.

(…)

Acaso leyó usted que Juan Ramón Jiménez

Pensó hace mucho tiempo editar una revista.

Iba a llamarse “Anonimato”.

Publicaría no firmas sino poemas;

se haría con poemas, no con poetas.

Y yo quisiera como el maestro español

Que la poesía fuese anónima ya que es colectiva

(a eso tienden mis versos y mis versiones).

Posiblemente usted me dará la razón.

Usted que me ha leído y no me conoce.

No nos veremos nunca pero somos amigos.

Si le gustaron mis versos

qué más da que sean míos / de otros / de nadie.

En realidad los poemas que leyó son de usted:

Usted, su autor, que los inventa al leerlos.

4)

José Emilio es un poeta que cuenta historias y tiene una cercanía evidente con la historia. Se alimenta de ella. La transmite en clave poética. La recrea. Encuentra los nudos que conecta a México con su pasado, que conecta al hombre actual con su antepasado idéntico. Rescata personajes, de esos por los que daría la vida, como Temiltotzin, nacido en Tlatelolco:

Cortés lo mandó a España. Temiltotzin

se negó a ser esclavo, se arrojó

a las olas del mar y nadie sabe

si acabaron con él los grande peces

o si alcanzó la orilla.

Encuentra la línea delgada de la historia antigua y nos la muestra como lo que es: historia contemporánea. Somos el hombre que sale a la caza del mamut, el que no lo ha nombrado todavía. Parece decirnos: la historia antigua es lo que sucede hoy mismo. Descubre las razones profundas, la continuación a través de una línea muy delgada de la historia humana, sus tensiones, sus motivos, su naturaleza. En el siglo XXI somos todavía el que pinta venados en la caverna, el que sale a cazar mamuts. Al intentar explicarnos sus motivos, nos explicamos a nosotros mismos:

Así habla José Emilio en su poema “Prehistoria” de un pintor antiguo, nuestro contemporáneo:

En las paredes de la cueva

pinto el venado

para adueñarme de su carne,

para ser él,

para que su fuerza y su ligereza sean mías

y me vuelva el primero

entre los cazadores de la tribu.

Así habla también, en el mismo poema,  del cazador de mamuts:

lo llamarán mamut.

Pero nosotros en cambio

jamás decimos su nombre:

tan venerado es por la horda que somos.

El lobo nos enseñó a cazar en manada.

Nos dividimos el trabajo, aprendimos:

la carne se come, la sangre fresca se bebe,

como fermento de uva.

Con su piel nos cubrimos.

Sus filosos colmillos se hacen lanzas

para triunfar en la guerra.

Con los huesos forjamos

insignias que señalan nuestro alto rango.

Descubre la historia del sometimiento de la mujer al poder del varón, y lo expone tersamente en el segmento 4 de su poema “Prehistoria”. De ahí estas líneas:

Mujer no eres como yo

pero me haces falta.

Sin ti sería una cabeza sin tronco

o un tronco sin cabeza. No un árbol

sino una piedra rodante.

(…)

Tu fuerza me da miedo.

Debo someterte

como a las fieras tan temidas de ayer.

(…)

Si no aceptas el yugo,

si queda aún como rescoldo una chispa

de aquellos tiempos en que eras reina de todo,

voy a situarte entre los demonios que he creado

para definir como El Mal cuanto se interponga

en mi camino hacia el poder absoluto.

Eva o Lilit:

escoge pues entre  la tarde y la noche.

Eva es la tarde y el cuidado del fuego.

Reposo en ella, multiplica mi especie

Y la defiende contra la gran tormenta del mundo.

Lilit, en cambio, es el nocturno placer,

el imán, el abismo, la hoguera en que ardo.

Y por tanto culpo de mi deseo.

Le doy la piedra, la ignominia, el cadalso.

Eva o Lilit: no lamentes mi triunfo.

Al vencerte me he derrotado.

Somos Temiltotzin arrojándonos al mar para no ser humillados íntimamente, la mejor forma de patriotismo. Y somos Ulises, tantos siglos después: (“Navegantes”)

Combatimos en Troya. Regresamos

con Ulises por islas amenazantes.

Nos derrotaron monstruos y sirenas.

La tormenta averió la nave.

Envejecimos entre el agua de sal.

Y ahora nuestra sed es llegar a un puerto

donde esté la mujer que en la piedad de su abrazo

nos reciba y nos adormezca.

Así dolerá menos el descenso al sepulcro.

5)

En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme… No me preguntes cómo pasa el tiempo… Ya somos todo aquello que condenamos a los veinte años… Y a tres o cuatro ríos. No son tuyos tus poemas, José Emilio, son nuestros. Lograste, y de qué manera, aquello que advertiste en “Contra los recitales”:

Si leo mis poemas en público

Le quito su único sentido a la poesía:

hacer que mis palabras sean tu voz,

por un instante al menos.

marzo de 2014

Hotel Balmori y la trilogía “Fin de siglo”

Jesús Anaya Rosique

(Texto leído en la Feria de Minería, 23-02-14)

En atención a sus lectores potenciales (y para no echarles el placer de leerla), estoy obligado a comentar esta novela de manera oblicua y velada, sin revelar lo que sucede sino cómo está armada esta narración inteligente y excepcional. Es un desafío que espero superar adecuadamente, ya me dirán ustedes al final de esta presentación si lo logré…

    Hotel Balmori (publicada originalmente  por Paco en Joaquín Mortiz en 2004 y desaparecida de la circulación por la flagrante “ineficacia distributiva” del Grupo Planeta en México), es la primera novela de su trilogía “Fin de siglo”: las otras dos,  Septiembre  y Xalostoc, las publicó Itaca en 2010 y 2012 respectivamente. Felicitamos a Itaca y a David Moreno, su editor,   por rescatar y poner de nuevo en circulación Hotel Balmori y alojar así en la misma casa la trilogía.

[Paréntesis obligado: ¿por qué no están en librerías los libros de autores recién fallecidos como Federico Campbell, Juan Gelman o Carlos Montemayor y Daniel Sada (editados en los últimos años), entre muchos otros “clásicos contemporáneos”? La paradoja editorial en México: oferta editorial invisible, demanda suprimida, índice elevado de devoluciones… permanencia efímera  en los puntos de venta de los títulos publicados… Me pregunto: ¿dónde está el negocio de los grandes grupos editoriales? ¿En el “lavado” financiero?]

La compleja trama de Hotel Balmori se despliega en una secuencia de acontecimientos escenificados en el presente de la narración, entre enero y mayo de 2000 (en capítulos impares salvo el 6 y el 20), alternados con flashbacks que reconstruyen con diversos recursos narrativos lo sucedido en años anteriores, un periodo que se remonta hasta 1973. El autor advierte al principio que se narra aquí “la historia de la China [Alicia Medina Wing], hija de una familia destruida, de una clase media de la ciudad de México que le tocó vivir el último tercio del siglo XX entre zozobra, ilusiones y desgracias… pero también es la historia del empeño por recuperar la memoria que no es de ella sola sino de todos”. Dice Paco más adelante: “su memoria es un tejido roto”…  La China “tampoco podía imaginarse a sí misma como el punto de llegada de historias extraordinarias, de amores y desdichas… en ella confluían muchas vidas. Concentraba amores, revanchas, afectos y desencantos que se habían deslizado entre las costuras de intrincadas historias. No representaba los amores y las venganzas, pero los había sobrevivido… los contenía.”

El detonador de esta reconstrucción del terrible episodio acaecido el 13 de abril de 1973 en  Tres Cruces, un pueblecillo de Morelos, origen y nudo enmarañado de todas las historias que entrelazan a los personajes principales, es un misterioso cuaderno entregado en dos partes a la China en los primeros días de enero y febrero de 2000 por un siniestro personaje (impulsado por oscuras y ambiguas motivaciones), que permitirá desenredar los hilos de la trama y donde “confiesa” que en septiembre de 1984 facilitó un inevitable “acto de justicia”, cuando las víctimas se vengarán de uno de los militares verdugos, en una magistral recreación actualizada del mito bíblico de Judit y Holofernes.  En 1981, Ángel (posteriormente amoroso padrastro de la China),  le dirá a su hermana Elena (ambos víctimas sobrevivientes): “falta algo que nos permita alejarnos realmente de lo pasado. Olvidar no se puede, pero dejarlo… quiero decir, falta algo así como cerrarlo, algo tan necesario como enterrar a nuestros muertos…”

Paco enumera en el capítulo 11, en la voz de unos personajes vinculados a la China que conjeturan y tratan de entender lo que revela el misterioso cuaderno, una agobiante lista de los crímenes impunes cometidos por el estado, del 2 de octubre de 1968 al 10 de junio de 1971, del proditorio asesinato de Jaramillo y su familia a la despiadada cacería contra Lucio Cabañas y sus compañeros, los cruentos episodios de la “guerra sucia”, la represión de las luchas estudiantiles y obreras, el asesinato selectivo de los militantes de la izquierda electoral…

Un leitmotiv constante en las narraciones de Paco es la recuperación de la memoria, la lucha de sus personajes contra el olvido y a la vez el miedo a hurgar en un pasado doloroso. Pero “la historia no prescribe”: intentamos recordar para que no se olviden fácilmente los agravios sufridos e impedir que se repitan. Más allá del  instinto primario de supervivencia, la memoria es una reconstrucción de historias truncas, de aniquilamientos perversos, de abusos de un poder enemigo de la justicia y la libertad. El ejercicio de la memoria es además un tributo a la esperanza de una existencia digna y un testimonio de la riesgosa decisión de luchar sin cuartel contra la corriente opresora dominante.

 

El contexto de la trilogía lo ofrece Pérez Arce en El principio. 1968-1988: años de rebeldía (que publicó Itaca en 2007), donde  resume de manera eficaz y lúcida algunas claves de un periodo histórico reciente pero ya brumoso para las nuevas generaciones.  Un  esfuerzo de reconstrucción e interpretación con las herramientas del historiador, que privilegia la visión de sus protagonistas.     El marco de este ensayo son los “veinte años que fueron el principio del final de un régimen”, y está concentrado en los movimientos sociales que confluyen en la gestación de la izquierda electoral de hoy, narrados en varios episodios: I (Del 68 al 71: la trascendencia del movimiento estudiantil); II (la importancia de la guerrilla mexicana de los años 60-70); III (la insurgencia obrera y la disidencia magisterial); IV (el terremoto de 1985 y el auge del movimiento urbano-popular en el DF); y V (las elecciones de 1988 y la rebelión cívica).

 

El título de la 2ª. novela de la trilogía (Septiembre ), es el aglutinador de la narración: en ese mes cargado de tanta significación histórica y a lo largo de distintos años (1972, 1975, 1980, 1985, 1992, 2000), suceden varios de los hechos relatados que tienen que ver con la vida literaria de sus personajes principales y le construyen su estructura interna.

 Septiembre es un tejido narrativo de historias de gente anónima que esperan a ser contadas para revivir, una sutil materia literaria que vuelve extraordinarias algunas historias cotidianas. Las distintas situaciones por donde transcurre esta obra revelan una notable sabiduría humana y un dominio del oficio de escritor: gran verosimilitud de sus detalles precisos (respaldados por una acuciosa investigación histórica) y del paisaje sicológico de sus personajes (todos figuras entrañables). Los escenarios no pueden ser más dramáticos: la lucha clandestina, la persecución policiaca, la tortura, el infierno carcelario, la desaparición política; el horror del terremoto y sus secuelas trágicas: biologías quebradas, sueños interrumpidos, vidas alteradas a la vez que el heroísmo anónimo de los rescatistas voluntarios; la vida en un pueblo michoacano y la ardua existencia en esta monstruosa urbe…

 

Como señalamos al principio de esta presentación, Paco cierra la trilogía “Fin de siglo” con Xalostoc, que completa la crónica narrativa de una generación en el contexto social y político que ha vivido México a partir de 1968 (temas, como ya mencionamos, que también ha tocado Pérez Arce en diferentes libros de ensayo y crónica).

En Xalostoc el autor narra dos historias relacionadas y eslabonadas en capítulos alternos, donde resuelve con talento “la tensión entre lo verdadero y la verosimilitud” inherente a esta clase de novelas: en la primera cuenta la huelga en 1975 de “Motores Xalostoc” (inspirada en la huelga de Spicer y el movimiento de la Cooperativa de Trabajadores de Refrescos Pascual, que se convertirían en  luchas emblemáticas del auge del movimiento obrero independiente en el Valle de México). El vínculo con la segunda historia, una ficción literaria que sucede en 1992, es Martín Médanos, un militante de izquierda que participó en aquella huelga (una especie de alter ego del narrador) y que aquí se ve inmerso en una trepidante intriga policiaca en donde reaparecen distintos personajes de los hechos acaecidos 17 años antes. Con una trama intensa e impregnada de humor, Xalostoc pinta “un fresco que recrea la atmósfera política y anímica del último tercio del siglo XX mexicano”.

Francisco Pérez Arce (Tepic 1948), Paco para sus innumerables amigos y lectores, ha publicado seis novelas y es autor de tres libros de ensayo y crónica. Estudió economía en la UNAM, donde también fue profesor, y desde los años 70 es investigador en el INAH. Durante el primer gobierno democrático en el DF (1997-2000) fue funcionario público.

Jesús Anaya Rosique

Febrero 23 de 2014

 

1994, mayo: el debate

Francisco Pérez Arce Ibarra 

A los zapatistas les debemos

 el despertar de conciencia de los mexicanos.

Concepción Calvillo viuda de Nava

 

Abril terminó entre barruntos, malos augurios y, sin embargo, vientos de cambio.

México está en un punto disyuntivo: democracia o endurecimiento. En pleno discurso democratizador, el gobierno importa equipo militar para control de motines civiles. Los tanques aparecen en las primeras planas de los periódicos. Además el presidente crea una súper coordinación de seguridad nacional por encima de la SEDENA, la PGR y Gobernación, y la dirige ni más ni menos que el inefable Arsenio Farell Cubillas, el famoso mano dura de la política laboral durante dos sexenios.

Pero también hay vientos buenos: se concreta el debate entre los tres principales candidatos a la presidencia (finalmente será el día 12). La atmósfera política favorece a la oposición. Aunque las encuestas siguen poniendo al PRI adelante, se dice que sondeos encargados por la presidencia arrojan resultados preocupantes para el gobierno.

La violencia no cesa. Hay un nuevo secuestro (Losada, vicepresidente de Gigante). Un nuevo asesinato (Benítez, jefe policiaco de Tijuana, ni más ni menos que encargado de las primeras investigaciones del crimen de Colosio).

En el plano internacional una nota grandiosa: las elecciones de Sudáfrica y el triunfo de Mandela. Una imagen para no olvidar nunca: Nelson Mandela baila, baila, sonriente, en medio de la euforia de sus seguidores y de una alegría que tiene que ser mundial. Pocos momentos tan brillantes como éste en la historia humana. Madela baila, baila y no para.

 

Día 6

La CEOIC, cuatro meses después de su constitución, no ha obtenido respuesta a sus demandas. Jorge Arturo Luna, uno de sus dirigentes, advierte: “El gobierno está nadando de muertito en aguas turbulentas”.

El obispo Samuel Ruiz y el comisionado Manuel Camacho se reunieron nuevamente en la selva y anunciaron que en unos días obtendrán la respuesta del EZ. “…Se reactivaron las consultas sobre los compromisos para una paz digna, y en unos días tendrá el EZLN las respuestas que hará llegar al comisionado a través del mediador.”

La reunión, dijo el mediador, sirvió para “echarle agua al polvo”. El encuentro se celebró en un claro de la selva, en las afueras de la zona franca de Guadalupe Tepeyac.

 

El debate (día 12)

Esperado con verdadera expectación, paralizó la ciudad. Gran rating en la TV. Fuimos televidentes ciudadanos de todos los colores, y también los incoloros. Interés y curiosidad. No decepcionó, aunque gustó más a los azules que se declararon ganadores.

Zedillo, novato y sin propuesta nueva; Cuauhtémoc, nerviosos y sin recursos de polemista; Diego, buen polemista y además marrullero.

El efecto del debate, medido en sondeos inmediatos, fue de un salto hacia arriba del candidato del PAN, una reducción significativa del PRI, y una reducción más bien leve del PRD. Pero el verdadero derrotado es Cuauhtémoc, porque representaba la oposición real y la alternativa popular, y porque las expectativas en torno a él eran crecientes.

Pero si algo empieza a ser notable en la actitud de Cuauhtémoc es su actividad incansable. El día 15 está en Chiapas, el lunes 16 se reúne con el subcomandante Marcos. El Sub criticó al PRD, pero manifestó su simpatía por Cuauhtémoc. Y le advirtió: “lo van a criticar, ingeniero, por haber venido a hablar con nosotros”. Mientras ellos hablaban, muchachos y muchachas zapatistas bailaban. Era una fiesta. “Estamos hablando desde el primero de enero, estamos festejando la vida”.

Y después también los perredistas bailaron. Cuauhtémoc y Doña Rosario bailaron. No puedo evitar esa otra imagen reciente: Mandela baila; baila y no para.

 

Día 19

Hay un aparente retorno a la calma, pero los días siguen cargados de presagios: no se ha resuelto nada. Antier renunció Diego Valadez como Procurador General de la República (con el nuevo ya son cinco procuradores en el sexenio). La semana pasada renunció Eduardo Valle “El Búho” a su empleo en la procuraduría; estaba encargado de combatir a los narcotraficantes del Cartel del Golfo. Su renuncia era el reconocimiento de su fracaso tras 18 meses de combate, y pone en evidencia el enorme poder e influencia del narcotráfico en altos círculos gubernamentales. Dijo El Búho que vivimos en una “narcodemocracia”.

Los secuestrados siguen secuestrados. Camacho no aparece. La crisis chiapaneca nada más espera.

Está en marcha una campaña de desprestigio contra Cuauhtémoc y el PRD. Este no ayuda mucho mostrando sus pugnas internas cuando tienen por delante 100 días de guerra electoral.

La campaña de Zedillo vuelve al viejo estilo del partido del Estado: la radio y la TV repiten hasta la saciedad los spots zedillistas. ¿Se podría contabilizar ese gasto?

Cárdenas en un auditorio universitario de Ciudad Victoria planteó la tesis de las tres vías: “El cambio que necesita el país se tiene que impulsar en tres vía: la de las libertades políticas, la del crecimiento económico y la de la equidad social”.

En San Luis Potosí se realizó un acto en memoria de Salvador Nava a dos años de su muerte; doña Concepción Calvillo dijo: “a los zapatistas les debemos el despertar de conciencia de los mexicanos”. Cuauhtémoc se refirió a Nava: “Dejó un ejemplo de dignidad, entrega y pasión en la lucha… Si en agosto se quisiera hacer una imposición como la que se intentó en la entidad en 1991, Salvador Nava ya nos enseñó el camino”. Es decir, reitera la movilización civil y no las armas como forma de enfrentar el fraude.

 

Al terminar mayo

Las campañas electorales son el centro. Zedillo fue a Ciudad Universitaria y se armó la bronca. Cosechó repudio, aunque ahora repita (y con él los medios) que fue un éxito. La crónica de La Jornada da cuenta del mal paso. En el auditorio de Contaduría tuvo que escuchar reclamos y salió entre gritos y botellazos. Sus guardias armados golpearon estudiantes.

Al mismo tiempo se desatan conflictos en el interior del PRI en torno a las candidaturas para diputaciones y senadurías. La lista “palomeada” irritó a ciertos grupos que presionan para enmiendas de último momento.

Diego está envalentonado: sigue disfrutando su victoria en el debate. El mitin de Guadalajara fue algo inédito por su magnitud y por el entusiasmo popular en torno al candidato del PAN.

Hay un leve repunte en la campaña de Cuauhtémoc. Sus recientes giras por Michoacán y Guanajuato fueron buenas. Sobre todo la de Guanajuato, por la respuesta inesperada tratándose de una plaza priísta-panista. La nota de La Jornada hace cuentas: 17,000 participantes en los mítines de Cárdenas. Otro punto a su favor es que el PRD cierra filas para concentrar los esfuerzos en la campaña. Lo más intenso está por venir.

Conocido como Charras

Francisco Pérez Arce Ibarra

 El gobierno de Yucatán asesinó a un joven abogado de nombre Efraín Calderón Lara también conocido como Charras. Sucedió en 1974. Fue un crimen político cuyos autores intelectuales se sentaban en altas sillas de la jerarquía política.

Efraín era sindicalista, daba asesoría jurídica a trabajadores, promovía su organización. El golpe iba dirigido contra un movimiento que en Yucatán adquiría fuerza:  se llamaba Insurgencia Obrera, despuntaba desde 1971 en el país y demandaba cosas aparentemente simples como sindicatos democráticos, mejoras salariales y respeto a la constitución y a la Ley Federal del Trabajo.

Charras era el organizador más visible en Yucatán, pero no era el único. Había un grupo grande, de origen universitario, que había transitado de la causa estudiantil a las causas populares. El fenómeno se dio en todo el país. Empezó, quizá, con el mítico movimiento del 68 que liberó una energía juvenil inédita.

Empezó, quizá, en 1968 en las calles y en las plazas de la ciudad de México. Esas jornadas de manifestaciones gigantes  sacudieron al aparato del Estado. Pusieron de cabeza al régimen presidencialista. Sometieron a una crítica despiadada  a la cultura política de la simulación y la demagogia. A una democracia electoral inexistente. Confrontaron a una rígida estructura política y ponía en duda los beneficios sobrevalorados y mal repartidos del crecimiento económico. Fiesta estudiantil de ideas y frases compartidas por todo el mundo. La primavera de la rebeldía juvenil fue frenada brutalmente el 2 de octubre en Tlatelolco con el asesinato masivo ordenado desde la presidencia. El autoritarismo personalizado en el presidente llegó a su cúspide. Ese crimen resultó inolvidable, pero no sólo esa imagen criminal sobrevivió; sobrevivieron también los miles de estudiantes que ya no volvieron a ser los mismos. Sobrevivieron las críticas a una democracia que nadie podía tomarse en serio.

En Yucatán los universitarios realizaron acciones aisladas de solidaridad con los estudiantes de México y de condena a la represión violenta. Pero realmente el movimiento estudiantil despuntó en los años siguientes. Una de sus características fue su cercanía a las causas populares y particularmente con la lucha sindical.

En los primeros años setenta se desataron en el país movimientos sociales en el campo y en la ciudad. En el campo se sucedieron numerosas tomas de tierra que denunciaban la existencia de latifundios y daban cuenta de una población campesina dispuesta a luchar por un pedazo de tierra. En ocasiones las luchas no fueron por la tierra sino bajo otras formas, vinculadas al crédito y la organización productiva. Pero el conjunto muestra una geografía en la que el movimiento campesino se extiende y se agrupa al margen de las organizaciones oficiales. Es decir, se trata de movimientos independientes.

En la ciudad aparecieron organizaciones en las colonias populares que se crearon por la migración campo-ciudad en medio del crecimiento caótico de las ciudades. Demandaban regularización de la propiedad y servicios urbanos elementales. En todas las ciudades grandes hubo luchas que dieron lugar a lo que empezó a llamarse Movimiento Urbano Popular; se dieron al margen de las organizaciones controladas oficialmente. Nacieron siendo movimientos independientes.

En el ámbito sindical sucedió la insurgencia. Brotaron huelgas obreras por todas partes y en todo tipo de industria. Había razones económicas: los salarios empezaban a sufrir un deterioro continuo y las corporaciones sindicales oficiales eran incapaces de responder a las demandas  espontáneas de la base. Eran corporaciones, como la CTM, acartonadas, autoritarias y obedientes a las políticas gubernamentales. Naturalmente tendieron a convertirse en agrupaciones independientes que debían confrontar no sólo a los patrones sino al mismo tiempo a los sindicatos antidemocráticos, insertados en el PRI,  y que eran coloquialmente llamados sindicatos charros.

 

El Frente Sindical de Yucatán

Los estudiantes yucatecos no se sumaron a la rebeldía del 68. En 1972, sin embargo, empezó una efervescencia que sumaba las resonancias del movimiento estudiantil nacional y un conflicto en el PRI donde la corriente más popular se sintió desplazada con la elección de Carlos Loret de Mora como candidato a gobernador. Era el último año del presidente Díaz Ordaz.

Las federaciones de estudiantes, habitualmente controladas por el partido oficial, adoptaron entonces posiciones críticas. Pero lo más notorio fue la rápida coordinación entre los campos universitario y sindical. La paz cetemista empezó a resquebrajarse en 1973; en ello desempeñó un papel destacado el Frente Estudiantil Cultural Jacinto Canek, que desde los primeros brotes de sindicalismo independiente fue activo organizador de acciones solidarias. Relacionado con esa organización universitaria, un joven abogado (recién egresado de la Universidad de Yucatán, y que había sido dirigente estudiantil), Efraín Calderón Lara, abrió un despacho jurídico al que empezaron a llegar grupos de obreros en busca de asesoría para formular sus demandas laborales y organizarse en sindicatos independientes. También contribuyó al auge la presencia de los electricistas del STERM y de los ferrocarrileros vallejistas que no sólo dieron apoyo político sino que aportaron, cuando fue necesario, su infraestructura: locales para reuniones y aparatos de impresión.

En 1973 hubo movimientos en fábricas de calzado, de confección, panaderías, gasolineras, empresas de transporte y de la construcción, así como de empleados universitarios y de oficinas públicas. La CTM fue incapaz de controlar el movimiento. El despacho de Efraín Calderón Lara, conocido como Charras, se llenó de trabajo. Con el apoyo estudiantil y la suma de nuevos contingentes,  el movimiento consiguió varios registros sindicales, estalló huelgas, logró contratos colectivos en empresas en las que ni se soñaba en conseguir algo así. Y con una fuerza considerable, con grupos organizados por todos lados, en octubre de 1973 se constituyó el Frente Sindical Independiente. El nuevo año, 1974, empezó con varias huelgas y un pronóstico muy favorable para el recién constituido Frente.

 

Gobierno y delito

En pleno ascenso de la lucha sindical, el 11 de febrero, estalló la huelga de Construcciones Urbanas del Sur Este, S.A. (CUSESA). El gobierno, la CTM y las organizaciones patronales que decían “estar cansadas” de la agitación que se extendía en el Estado.

El gobernador Loret de Mola atribuye ese ambiente de agitación a distintos factores: está obsesionado por la supuesta mano negra de sus enemigos políticos Carlos Sansores Pérez, cacique de Campeche y líder de la cámara de diputados, y Víctor Cervera Pacheco, también diputado federal y ex alcalde de Mérida. Ellos eran, según Loret, los principales interesados en que no hubiera paz en Yucatán. Le concede una parte de la culpa, no menor, al presidente Echeverría quien, según él, toleraba la agitación estudiantil yucateca y aun la propiciaba. Pero en lo laboral el principal culpable era Charras, el asesor sindical.

Escribe Loret:

La sociedad entera parece aliada contra el díscolo, representante del diablo mismo. Gamboa (el jefe de la policía) es el ángel. Charras, el demonio. Tal la imagen simplista que los conservadores de Mérida se forman de estos dos singulares personajes. (1)

El jefe de la policía, coronel Felipe Gamboa y Gamboa, le dice en lenguaje críptico: “señor gobernador, yo quiero servir a usted y a Yucatán. Esto de Charras está insoportable. Creo que ha llegado la hora de ser enérgicos con él”.

Según él mismo, le contestó: “Cuidado, coronel, con tocar físicamente a ese muchacho. Presiónelo, aconséjelo y vigílelo… No vaya a pretender algo ilegal en CUSESA. Pero mucho, muchísimo cuidado, coronel, con tocarlo físicamente…” (2)

Gambo interpreta esas palabras como la luz verde de su jefe y de inmediato se reúne con su plana mayor (Enrique Cicero, subdirector de Instrucción; Marrufo Chan, subdirector administrativo; Chan López, comandante de Patrullas) y planean desaparecer a Charras. Encargan la tarea a dos agentes (poco conocidos en el estado y con características físicas de gente de otro lado), el sargento Néstor Martínez Cruz y Eduardo Sáenz Campillo, y a José Pérez Valdés (ex agente, contratado especialmente para este caso).

El capitán Marrufo Chan recurre al subdirector de Tránsito Javier Angulo Marín quien les proporciona un automóvil Dodge Dart azul y dos juegos de placas y tarjetas de circulación falsas. Además del auto, a los comisionados les entregan tres mil pesos, dos pistolas y ampolletas de Seconal, por si el “sujeto se resiste”.

El miércoles 13 de febrero a las diez de la noche localizan el Volkswagen café de la víctima. Lo siguen. Efraín y sus dos acompañantes (Pedro Quijano Uc y Miguel Ángel González Sulub) se dan cuenta de que los van siguiendo y salen por la carretera a Chichén. Unos minutos después creen haber perdido a sus seguidores y dan vuelta en “U”. Los estaban esperando.

Como a las once de la noche los obligan a detenerse. Pistola en mano lo separan de sus acompañantes y lo secuestran. Se llevan las llaves del Volkswagen.

Los secuestradores le inyectan el Seconal pero no tiene efecto inmediato. Charras se resiste. Lo golpean brutalmente, lo amarran de pies y manos, lo meten a la cajuela y salen de la ciudad por la carretera de Chetumal.

A la mañana siguiente –escribe el gobernador-, cuando presido el acto de homenaje a Vicente Guerrero, el procurador general de Justicia licenciado Rodríguez Rojas me informa confidencialmente que hay una denuncia en el sentido de que Calderón Lara fue secuestrado la noche anterior… “Habla con el coronel” le digo. Pienso que Gamboa lo tiene a buen resguardo para evitar que haga algún despiporre en la diligencia de CUSESA, citada para primera hora de ese mismo día 14. Me traslado al aeropuerto para asistir a la inauguración de los vuelos de la empresa Bonanza. Al llegar me entrevistan los tres líderes estudiantiles y piden que se busque a Calderón Lara, porque ha sido secuestrado. El coronel está ahí, cerca de ellos. Lo llamo y le ordeno, delante de los muchachos, buscar a Charras…

Voy después a mi despacho de palacio. Ordeno que me comuniquen con el coronel para preguntarle dónde está el desaparecido, pero no logro dar con él. Me tiene doce horas en suspenso, mientras los estudiantes bloquean la calle 60 en su esquina con la 57, es decir, frente a las oficinas centrales de la Universidad, en señal de protesta por la desaparición de Calderón Lara. (3)

Mientras esto sucede 80 golpeadores de la CTM rompen la huelga de CUSESA.

En la madrugada de ese día jueves 14 los secuestradores habían asesinado a Efraín, de un balazo en la cabeza, en el kilómetro 101 de la carretera a Chetumal. El ejecutor, Pérez Valdés, lo cubrió con una toalla para no verle la cara al dispararle. Lo entierran a la orilla de la carretera. Los asesinos informan a Chan López que Efraín ya estaba “11 definitivo”, lo que en clave policiaca significaba que ya estaba muerto. Chan informa a su vez a Gamboa quien ordena que quemen el coche, cosa que hacen.

El mismo jueves los estudiantes y las organizaciones del Frente saben que ha sido secuestrado y se movilizan. Los estudiantes toman las calles e interrumpen el tránsito. Exigen que aparezca Charras. Responsabilizan al gobierno, a los empresarios y a la CTM.

Según el gobernador, Gamboa le informa de la muerte de Charras hasta la tarde del día 15:

Llega a palacio a la una de la tarde, muy pálido, y me pide un aparte. Al concluir la audiencia que sostenía en aquel momento, penetro al saloncito donde me aguarda Gamboa, me siento sin decir palabra, le señalo un asiento, y me quedo mirándolo:

-Señor gobernador –dice-, Dios quiere que usted gobierne en paz.

-Pues, por favor que lo demuestre, porque están bloqueando las calles. ¿Dónde está Charra, coronel? ¿Por qué no lo devuelve usted inmediatamente? ¿Por qué me deja usted sin comunicación tantas horas? ¿Qué pasa?

-El pobre muchacho se les ahogó en la cajuela del carro en que lo llevaban.

(…)

Me quedo solo bajo el peso de una angustia tan profunda, tan aguda y amarga, como nunca conocí otra. Pienso en suicidarme. ¿Cómo? ¿Confesar así algo que yo no había hecho? ¿Dejar una mancha sobre mi familia? Jamás. Hay que demostrar la verdad –me digo; pero luego analizo que, ante el seguro problema político previsible, mi deber es actuar en coordinación con el gobierno federal… (Vuelo a México)… Dejo a Mérida en ascuas, bajo una protesta estudiantil en ascenso… Siempre hallaba a Moya (secretario de Gobernación). Esta vez no está. Me dirijo al capitán Fernando Gutiérrez Barrios, subsecretario. Le relato los hechos tan escueta y exactamente como yo los conozco, y le ruego que me dé orientaciones, en tanto vemos al ministro.

Gutiérrez Barrios no se altera. Inmutable, me dice:

-Desde luego hay que proceder dentro de la ley. ¿El coronel está en sitio seguro, no desaparecerá?

-No creo; sigue al frente de su responsabilidad –respondo.

-Bien, no hay que levantar polvo antes de resolver. ¿Qué cree usted que debe hacerse? –me pregunta.

-Estimo que debo renunciar para defenderme fuera del poder…

-Valerosa actitud. No me parece conveniente…

A la mañana siguiente hablo con Moya. Me dice:

-Ni el señor presidente, a quien ya informé por teléfono a las Bermudas, ni yo, aceptaremos que usted renuncie. Nada remediaríamos; y además, lo harían polvo a usted. Ya sé que no tiene culpa. Tampoco el señor presidente la tuvo en la jornada de Los Halcones. Estas cosas son así. Usted debe encabezar la investigación y esclarecer el caso y consignar a los responsables. Saldrá fortalecido. Asuma inmediatamente la responsabilidad. (4)

 

El viernes 15 Mérida está que arde. Los estudiantes en huelga han puesto barricadas en dos cruceros céntricos de la ciudad. En la tarde realizan un gran mitin en la plaza principal.

El sábado 16 la policía, al mando del coronel Gamboa, intenta destruir las barricadas. No lo logra. Después, tiradores anónimos balacean el edificio central de la universidad. Esta nueva agresión calienta más los ánimos y amplios sectores de la sociedad se suman a las protestas. Los estudiantes secuestran 30 camiones en coordinación con los choferes del sindicato independiente Jacinto Canek. A las cinco de la tarde la policía retira todos sus efectivos y entra el ejército a patrullar la ciudad.

Los días 16 y 17, a pesar de que el ejército patrulla las calles la huelga continúa y el movimiento estudiantil conserva la ofensiva. Pintas en las paredes y en los camiones, volanteo, mítines en calles y mercados, grandes concentraciones diarias en el edificio central, tienen que ser aceptadas por las patrullas del ejército que en general se mantienen a la expectativa. El Consejo Universitario publica un desplegado denunciando la represión, Radio Universidad informa regularmente pese a las amenazas por parte de Gobernación y los intentos de interferencia de las radiodifusoras privadas. (5)

El lunes 18 se informa que han encontrado el cadáver de Charras. Tiene indicios de haber sido torturado.

Si el secuestro moviliza al Frente y a algunos estudiantes y el ametrallamiento de la Universidad extiende la lucha a casi todo el estudiantado, el descubrimiento del asesinato indigna a numerosos sectores populares hasta entonces pasivos y los pone en acción.

El sepelio se lleva a cabo el día 20 y se convierte en una manifestación de más de 15 mil personas, con banda de guerra al frente y una gran caravana de camiones manejados por los choferes del Sindicato Jacinto Canek.

El gobernador viajó varias veces al D.F. pidiendo instrucciones para enfrentar la crisis política. La línea del gobierno federal fue, en todo momento, oponerse a la renuncia del gobernador y presentarlo como el principal impulsor de las investigaciones.

El 14 de marzo, después de un mes de huelga, y coincidiendo con una manifestación silenciosa de aproximadamente mil personas de la Universidad al cementerio, el gobernador informa que el director general de Seguridad Pública del Estado, Teniente Coronel José Felipe Gamboa Gamboa, el subdirector Carlos Manuel Chan, el comandante Víctor Chan y cinco de sus subalternos son los responsables del asesinato de Efraín Calderón Lara… (6)

El movimiento duró 60 días. Se levantó la huelga universitaria y Mérida volvió paulatinamente a la normalidad después de que apresaron a los jefes policiacos y a los ejecutores del crimen. (Uno de los tres participantes directos nunca fue encontrado). El comandante Gambo y los mandos involucrados fueron juzgados. Les dieron sentencias amigables y recibieron trato de privilegio en la cárcel de Chetumal. Salieron libres tres meses antes de que Loret dejara el poder. El autor material, el que jaló el gatillo, Pérez Valdés, recibió apoyos económicos generosos mientras estuvo preso; se fugó mucho antes de cumplir su condena. (7)

El Frente Sindical Independiente adoptó el nombre de Efraín Calderón Lara y mantuvo una actividad intensa hasta 1977, año en que la Insurgencia obrera, en todo el país, estaba declinando.

 

 

Esbirrismo como política de gobierno

El libro de Carlos Loret de Mola, Confesiones de un gobernador, publicado en 1978, tiene el título apropiado. Las páginas dedicadas al caso del asesinato de Efraín Calderón y la airada reacción popular, ocupa un capítulo IX, que titula “El Drama”, y continúa en el capítulo X, “Ante el odio”. En su propia apreciación los 60 días posteriores al asesinato constituyeron el peor momento de su gobierno y la crisis política más aguda. En su relato busca obsesivamente justificar su actuación y subrayar su inocencia. No lo logra, sin embargo. Consigue por el contrario hacer el bosquejo de un crimen de estado en el que está involucrado él mismo y los mandos policiacos que sienten la necesidad de responder a exigencias airadas de los empresarios y la CTM. Pero también acaban siendo involucrados el subsecretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, el secretario de gobernación, Mario Moya Palencia y el presidente Echeverría. (8)

La autodefensa del gobernador se base en que él no ordenó el asesinato. Sin embargo en su mismo relato reconoce que el coronel Gamboa le dijo refiriéndose a Charras, precisamente un día antes del recuento que se llevaría a cabo en la huelga de CUSESA, “esto de Charras está insoportable, creo que ha llegado la hora de ser enérgicos con él”, a lo que Loret contesta: “Cuidado, coronel, con tocar físicamente a ese muchacho. Presiónelo, aconséjelo y vigílelo… pero mucho cuidado, coronel, con tocarlo físicamente”. Gamboa responde: “No se preocupe, señor gobernador. Yo sé lo que hago”.  Un día después el procurador le informa que hay una denuncia en el sentido de que Calderón Lara fue secuestrado la noche anterior… Le dice Loret al procurador: “habla con el coronel, pienso que Gamboa lo tiene a buen resguardo para evitar que haga algún despiporre en la diligencia de CUSESA…”

El gobernador sabe que la policía ha secuestrado a Calderón. Ordena a Gamboa que lo devuelva. Éste lo hace esperar casi un día antes de informarle que “se les murió” asfixiado en la cajuela. La ciudad está encendida. Estudiantes y sindicalistas toman las calles.  El gobernador vuela al D.F. “dejo a Mérida en ascuas, bajo una protesta estudiantil en ascenso”.  Informa al subsecretario de Gobernación Gutiérrez Barrios lo sucedido. Al día siguiente habla con el secretario, Moya Palencia, quién ya informó al presidente. Le prohíben que renuncie (lo que supuestamente él ofreció). Le dicen que debe ponerse al frente de la investigación y castigar a los culpables. Vuelve a Mérida. Pregunta al coronel dónde está el cuerpo de Calderón. El coronel responde: “Nadie lo encontrará jamás. Está en el monte más intrincado de Quintana Roo”. El gobernador advierte: “Sí lo encontrarán, de eso puede usted estar seguro”. Gamboa se justifica: “La orden era sacarlo de circulación por una horas, darle un susto; pero mis gentes llevaron la cosa hasta apartarlo fuera del Estado, a ver si se calmaba… Y se les ahogó en la cajuela”. El gobernador reflexiona: “El esbirrismo es una cadena de conductas oficiosas que conducen desde una buena intención  equivocada hasta un final aberrante. Elige bien la palabra: Esbirrismo. Se trata de una forma de ejercer el poder por encima de la ley. Pero el gobernador es el eslabón más alto de esa cadena. En los hechos él autorizó la acción de coronel. Supo que estaba secuestrado y no lo denunció ante el procurador. Supo que lo habían asesinado y tampoco lo denunció. Supo que habían escondido el cuerpo en un monte intrincado y no ordenó que lo entregaran. Supo el nombre de los organizadores del secuestro y lo ejecutores del asesinato y tampoco los denunció a la procuraduría.

El cuerpo es encontrado y trasladado a Mérida el miércoles 20. Ha pasado una semana desde el secuestro. La autopsia realizada en Mérida encuentra que la causa de muerte fue un balazo en la cabeza. (Sorprende que en una primera autopsia, realizada en Carrillo Puerto, no detectaron el balazo.) Loret vuelve a México el 5 de marzo a informar de las nuevas circunstancias. La protesta social va en aumento. Lo mandan de regreso con la misma consigna: que siga las investigaciones. El día 9 es convocado por Gobernación y viaja nuevamente a México.  “Tanto don Fernando (Gutiérrez Barrios) como el licenciado Moya me dan precisas indicaciones. Una línea de conducta señalada por el gobierno federal: justicia y esclarecimiento pleno. Consignación de todos los responsables.” El día 11 la policía judicial de Yucatán tiene en sus manos al autor material, Pérez Valdés.  Días después entran a prisión todos los involucrados en la organización del secuestro y asesinato, desde Gamboa para abajo.

 

La mala conciencia del gobernador

El secuestro y asesinato de Efraín Calderón fue organizado y llevado a cabo por el gobierno. Se trataba de un líder sindical y estudiantil con gran arraigo y prestigio. La sociedad vio de inmediato en este crimen las manos del gobierno. La detención del coronel Gamboa, sus allegados y los ejecutores materiales logra pacificar la protesta que se mantuvo durante 60 días.

La sociedad reaccionó ante un crimen del gobierno. El liderazgo de Charras era auténtico. El movimiento sindical que pretendían frenar con ese crimen tenía raíces largas y causas legítimas. Los dichos y las acciones de Loret de Mola dan cuenta de un pensamiento superficial expresado en un lenguaje ramplón. En su mente, la movilización social no responde a otra cosa que las acciones malévolas de sus enemigos políticos personales (dentro del mismo sistema) Carvera y Sansores. O bien, o también, a la intervención de “agitadorcillos” o “lidercillos” de intenciones oscuras. Es un pensamiento que desprecia profundamente a obreros y estudiantes. Éstos son incapaces de rebelarse, organizarse y luchar por sus demandas; son simplemente materia de manipulación. De un pensamiento de esa naturaleza proviene la conclusión de que basta con desaparecer a un líder para que la protesta desaparezca con él. O que es necesario dar lecciones ejemplares: y entonces reprimen a los movimientos con violencia.

Efraín Calderón Lara, conocido como Charras, era un líder auténtico, respetado y querido por estudiantes y obreros. Él no era el movimiento sino parte del movimiento. Por su edad y por sus ideas representa a una generación rebelde que buscó con insistencia cambiar al país por la vía pacífica. Fue una pérdida grande. Fue una tristeza grande. Cuarenta años después de su muerte sigue siendo recordado con calidez… y también con rabia. Que no se olvide su nombre; tampoco los nombres de los asesinos.

 

 

 

 

 

 

 

NOTAS

(1)   Carlos Loret de Mola: Confesiones de un Gobernador, Ed. Grijalbo, México, 1978, p.206.

(2)   Ibid, p. 207.

(3)   Idem.

(4)   Idem.

(5)   Frente Sindical Independiente Efraín Calderón Lara, Yucatán 1973-1977, (S.F), p.46.

(6)   Idem.

(7)   Ibid, pp. 47 y ss.

(8)   Las citas de este apartado provienen del libro citado de Carlos Loret de Mola, capítulos IX y X, pp. 197 y ss.

 

1994, abril: el nuevo ungido

Francisco Pérez Arce Ibarra

Unos días de forcejeo dieron paso al nuevo dedazo. Con el folklórico método de la voz de ultratumba a través de un video en el que Colosio se expresa bien de Ernesto Zedillo, el presidente Salinas impone: éste es el nuevo ungido.

El día cinco la asamblea del Comité Nacional cetemista, presidida por el increíble Fidel Velázquez, lo nombra su candidato. “Todos los dedos señalaron la bóveda del auditorio…”, es la votación que hizo a Zedillo “el candidato de los obreros”.

“Un Zedillo mucho más aplomado –sigue el cronista de El Financiero—con voz firme, se paró frente al atril. Fue directo. Fue interrumpido diez veces por las porras que coordinaba un hombre barbado. Fue Zedillo. Ya no fue Colosio, el mártir no mereció una sola mención.”

En la CTM fue el primer acto de campaña. En el SNTE el segundo. Elba Esther Gordillo, el día seis de abril, tuvo que tragar camote porque en una memorable reunión de febrero, recién nombrado Zedillo coordinador de la campaña de Colosio, le reclamó al primero que, como secretario de educación había incumplido con la modernización educativa. Ahora lo apoyaba como su candidato “salido de una escuela del pueblo”. Zedillo salió contento, dijeron los cronistas… seguramente guardaba temores… “van a ver que el nivel de vitaminas me va a subir hoy, gracias a ustedes… me van a ver alegre en esta campaña.”

Los periodistas se quejan del trato rudo que reciben de los agentes de seguridad. Ni de lejecitos pueden acceder al candidato.

La atmósfera en Chiapas está muy cargada. Los campesinos mantienen las invasiones. Los ganaderos se envalentonan. El gobierno duda. Un grupo armado, que no pertenece al EZLN, provoca una balacera contra un retén de soldados. Suena a provocación para romper la tregua.

Romper la tregua, provocar la represión, recuperar sus tierras, exterminar al enemigo, cometer al indio, volverlo a su lugar de sumisión. Ése es el programa de los latifundistas locales. Pero de momento el gobierno no puede apoyarlos, el costo político sería enorme.

Las campañas presidenciales no encienden al país. Navegan sin rumbo. No se establece una lucha de ideas. Fotos, nombres, siglas… es difícil identificar programas, ideas, proyectos de país. Salvo el de Zedillo que no representa la estabilidad pero la promete. Ya no puede ostentar una política económica exitosa, pero la promete.

Cuauhtémoc  también representa algo. No un proyecto claro. Pero lo identifica su apellido y los seis años de oposición terca. Representa la idea de democracia y tiene la imagen de hombre honesto. Pero su proyecto económico no ha sido expuesto con claridad. En días recientes ha moderado su lenguaje en torno a temas como el TLC. Advierte que los cambios no serán abruptos. Es un discurso para ganar la opinión de empresarios. Para conjurar el fantasma de la crisis financiera ante su probable victoria.

Diego acentúa en su discurso los temas de moralidad, familia y religión.

El gobierno salinista y el PRI pasan por un mal momento. La lucha entre facciones no parece fácilmente superable. El sistema hace agua por sus contradicciones internas.

21 de abril

Siguen los días revueltos. Ayer volvió a caer la bolsa de valores: acumula una pérdida de 11% en tres días.

La credibilidad en torno a las investigaciones del homicidio de Lomas Taurinas está en el nivel más bajo: según la encuesta del periódico Reforma el 71% lo atribuye a un complot dentro del propio PRI, y el 45% piensa que el caso nunca se resolverá realmente.

Las recientes encuestas sobre preferencias electorales, incluso la que ayer dio a conocer la CIRT, señalan una tendencia a la alza de Cuauhtémoc y a la baja de Zedillo. Según ésta  la diferencia es todavía muy grande: atribuye a Zedillo 52% y a Cuauhtémoc un modesto 19%. Otra encuesta, la de MORI-Este País, señala tendencias más pronunciadas, y sólo da una ventaja de 10 puntos al PRI: 34% contra 24%. Dicen que el gobierno está realmente preocupado.

La incredulidad en torno a las investigaciones del crimen del 23 de marzo es fuente de incertidumbre para la campaña de Zedillo. De ahí que Salinas, en una movida desesperada, forme una comisión de ciudadanos que coadyuve en la investigación. Está integrada por Carlos Payán, Leonel Godoy, Fernando Gómez Mont, Agustín Basave y Agustín Santamarina.

Neoliberalismo y empleo

Los datos sobre el empleo en México (INEGI) muestran la peor cara de la política económica neoliberal: 35 mil despedidos durante el primer bimestre de 1994. El número de asegurados permanentes por el IMSS decreció en 8.9% entre diciembre de 1992 (9,257,000) y diciembre de 1993 (8,556,000). En febrero de 1993 el número ascendía a  8,635,000. Un año después, en febrero de 1994 había bajado a 8,521,000.

El dato de la población económicamente activa para el conjunto del sexenio, en cuanto a asegurados por el IMSS, muestra la magnitud del problema del desempleo y el fracaso en ese renglón de la política salinista:

Diciembre de 1988:               7,765,000

Febrero de 1994:                   8,521,000

Diferencia                                  756,000

El estimado de incorporación anual de personas al mercado de trabajo es de 900,000. Con base en estas cifras el aumento de desempleados a lo largo del sexenio fue de más de tres millones.

El problema indio

Representantes de 60 comunidades de la nación Purépecha hablaron de la pobreza y marginación de sus pueblos (27 de abril). Demandan atención a sus problemas (salud, desempleo, emigración). Entre sus demandas incluyen el reconocimiento constitucional de la autonomía política, administrativa, territorial y económica de las etnias, modificar las reformas de los artículos 4 y 27, la creación de la sexta circunscripción plurinominal para representación de los indígenas en el Congreso de la Unión, que el Instituto Nacional Indigenista (INI) se convierta en Secretaría de Estado; demandan también fondos para el desarrollo, y manifiestan su apoyo al EZLN.

Mientras tanto los representantes de la CEOIC fueron a Los Pinos: el documento leído en la casa presidencial, y firmado en San Cristóbal Las Casas el 21 de abril, establece que el balance del primer encuentro entre la dirigencia del EZLN y el comisionado para la paz, Manuel Camacho Solís, fue positivo. “Sin embargo, dos puntos quedaron fuera de las conclusiones y que son fundamentales, como las modificaciones al artículo 27 constitucional y la democracia en todas sus expresiones, como demandas generales que son de los mexicanos y de los chiapanecos deben retomarse necesariamente en la segunda ronda de negociaciones.”

La CEOIC hizo votos para la segunda  ronda de conversaciones entre “los hermanos del EZLN y Camacho Solís, se inicie lo más pronto posible… Finalmente la CEOIC demandó: 1) que las tropas del Ejército regresen a sus cuarteles, como un paso más para establecer una paz verdadera… 2) juicio político a los exgobernadores Absalón castellanos Domínguez, Patrocinio González Garrido y Elmar Zetzer Marseille… 3) el reconocimiento del EZLN como fuerza beligerante y 4) que México se retire del Tratado de Libre Comercio para América del Norte porque afecta a los pobres, que somos la mayoría, y porque nunca se consultó a México para su aprobación. (La Jornada, 23 de abril).