Tremendos días de diciembre

Días de diciembre cargados de significados. La escenografía: El Palacio Legislativo cercado por muros metálicos y policías con su habitual equipo intimidatorio. Peña Nieto tomaría posesión. Afuera, miles de jóvenes protestaban contra la imposición anunciada. En el Ángel, MORENA convocó a miles de personas que también condenaban al presidente impuesto. Y en otras 31 ciudades había protestas. Los manifestantes del Palacio Legislativo se movieron hacia el Centro. Peña Nieto daría su primer discurso en Palacio Nacional. La clase política uniformemente vestida de traje negro, y ataviada de gestos satisfechos pero severos, como de prohombres en horas históricas, presenció el discurso largo y, esencialmente, aburrido. Sus seis ejes y 13 decisiones no tienen verdadera sustancia. Pero para eso están los locutores de la TV para encontrar sustancia donde no la hay, y contagiar con sus propios gestos satisfacción nacional. Pero en la calle había violencia. Un grupo de manifestantes muy agresivo estalló contra policías y aparadores comerciales. La respuesta de la policía fue extraordinariamente violenta, y no para combatir a los grupos violentos, sino a todos los manifestantes que había. El resultado fue lamentable: dos heridos muy graves, y decenas de heridos no tan graves o leves. Y más de cien detenidos. Las imágenes volaron, como siempre, en las redes sociales. La televisión prepara, apunta y fuego. Intentan dejar la impresión que todas las manifestaciones del día fueron irracionalmente violentas. Un grupo lo fue, pero los provocadores no fueron detenidos, y violenta fue la policía, más violenta y más irracional. Y sobre todo arbitraria. Los detenidos eran manifestantes, pero no habían realizado actos violentos. 69 seguían presos tres días después. Todos, o casi todos, inocentes de lo que se les acusa: actos violentos. Son manifestantes que se expresaban libremente. Se convirtieron en presos políticos. Se dice que fueron detenidos en flagrancia: pero los vídeos muestran que es mentira. Fueron detenidos en lugares distintos a aquellos donde acciones violentas. Los que fueron agarrados en flagrancia fueron los policías del D.F. Las redes los exhiben arbitrarios y brutales.

Días violentos dan la bienvenida a Enrique Peña Nieto y la despedida de Marcelo Ebrard.

El conjunto de estampas parece anunciar una forma de gobierno, una lección ejemplar, un cierre de filas de la clase política con el presidente. El broche de oro: la firma de un pacto por México que fue firmado por el PRI, el PAN y el PRD con Peña Nieto. Quedaron deslindados los campos: El PRD está mucho más cerca del PRI que de MORENA.

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