1994, abril: el nuevo ungido

Francisco Pérez Arce Ibarra

Unos días de forcejeo dieron paso al nuevo dedazo. Con el folklórico método de la voz de ultratumba a través de un video en el que Colosio se expresa bien de Ernesto Zedillo, el presidente Salinas impone: éste es el nuevo ungido.

El día cinco la asamblea del Comité Nacional cetemista, presidida por el increíble Fidel Velázquez, lo nombra su candidato. “Todos los dedos señalaron la bóveda del auditorio…”, es la votación que hizo a Zedillo “el candidato de los obreros”.

“Un Zedillo mucho más aplomado –sigue el cronista de El Financiero—con voz firme, se paró frente al atril. Fue directo. Fue interrumpido diez veces por las porras que coordinaba un hombre barbado. Fue Zedillo. Ya no fue Colosio, el mártir no mereció una sola mención.”

En la CTM fue el primer acto de campaña. En el SNTE el segundo. Elba Esther Gordillo, el día seis de abril, tuvo que tragar camote porque en una memorable reunión de febrero, recién nombrado Zedillo coordinador de la campaña de Colosio, le reclamó al primero que, como secretario de educación había incumplido con la modernización educativa. Ahora lo apoyaba como su candidato “salido de una escuela del pueblo”. Zedillo salió contento, dijeron los cronistas… seguramente guardaba temores… “van a ver que el nivel de vitaminas me va a subir hoy, gracias a ustedes… me van a ver alegre en esta campaña.”

Los periodistas se quejan del trato rudo que reciben de los agentes de seguridad. Ni de lejecitos pueden acceder al candidato.

La atmósfera en Chiapas está muy cargada. Los campesinos mantienen las invasiones. Los ganaderos se envalentonan. El gobierno duda. Un grupo armado, que no pertenece al EZLN, provoca una balacera contra un retén de soldados. Suena a provocación para romper la tregua.

Romper la tregua, provocar la represión, recuperar sus tierras, exterminar al enemigo, cometer al indio, volverlo a su lugar de sumisión. Ése es el programa de los latifundistas locales. Pero de momento el gobierno no puede apoyarlos, el costo político sería enorme.

Las campañas presidenciales no encienden al país. Navegan sin rumbo. No se establece una lucha de ideas. Fotos, nombres, siglas… es difícil identificar programas, ideas, proyectos de país. Salvo el de Zedillo que no representa la estabilidad pero la promete. Ya no puede ostentar una política económica exitosa, pero la promete.

Cuauhtémoc  también representa algo. No un proyecto claro. Pero lo identifica su apellido y los seis años de oposición terca. Representa la idea de democracia y tiene la imagen de hombre honesto. Pero su proyecto económico no ha sido expuesto con claridad. En días recientes ha moderado su lenguaje en torno a temas como el TLC. Advierte que los cambios no serán abruptos. Es un discurso para ganar la opinión de empresarios. Para conjurar el fantasma de la crisis financiera ante su probable victoria.

Diego acentúa en su discurso los temas de moralidad, familia y religión.

El gobierno salinista y el PRI pasan por un mal momento. La lucha entre facciones no parece fácilmente superable. El sistema hace agua por sus contradicciones internas.

21 de abril

Siguen los días revueltos. Ayer volvió a caer la bolsa de valores: acumula una pérdida de 11% en tres días.

La credibilidad en torno a las investigaciones del homicidio de Lomas Taurinas está en el nivel más bajo: según la encuesta del periódico Reforma el 71% lo atribuye a un complot dentro del propio PRI, y el 45% piensa que el caso nunca se resolverá realmente.

Las recientes encuestas sobre preferencias electorales, incluso la que ayer dio a conocer la CIRT, señalan una tendencia a la alza de Cuauhtémoc y a la baja de Zedillo. Según ésta  la diferencia es todavía muy grande: atribuye a Zedillo 52% y a Cuauhtémoc un modesto 19%. Otra encuesta, la de MORI-Este País, señala tendencias más pronunciadas, y sólo da una ventaja de 10 puntos al PRI: 34% contra 24%. Dicen que el gobierno está realmente preocupado.

La incredulidad en torno a las investigaciones del crimen del 23 de marzo es fuente de incertidumbre para la campaña de Zedillo. De ahí que Salinas, en una movida desesperada, forme una comisión de ciudadanos que coadyuve en la investigación. Está integrada por Carlos Payán, Leonel Godoy, Fernando Gómez Mont, Agustín Basave y Agustín Santamarina.

Neoliberalismo y empleo

Los datos sobre el empleo en México (INEGI) muestran la peor cara de la política económica neoliberal: 35 mil despedidos durante el primer bimestre de 1994. El número de asegurados permanentes por el IMSS decreció en 8.9% entre diciembre de 1992 (9,257,000) y diciembre de 1993 (8,556,000). En febrero de 1993 el número ascendía a  8,635,000. Un año después, en febrero de 1994 había bajado a 8,521,000.

El dato de la población económicamente activa para el conjunto del sexenio, en cuanto a asegurados por el IMSS, muestra la magnitud del problema del desempleo y el fracaso en ese renglón de la política salinista:

Diciembre de 1988:               7,765,000

Febrero de 1994:                   8,521,000

Diferencia                                  756,000

El estimado de incorporación anual de personas al mercado de trabajo es de 900,000. Con base en estas cifras el aumento de desempleados a lo largo del sexenio fue de más de tres millones.

El problema indio

Representantes de 60 comunidades de la nación Purépecha hablaron de la pobreza y marginación de sus pueblos (27 de abril). Demandan atención a sus problemas (salud, desempleo, emigración). Entre sus demandas incluyen el reconocimiento constitucional de la autonomía política, administrativa, territorial y económica de las etnias, modificar las reformas de los artículos 4 y 27, la creación de la sexta circunscripción plurinominal para representación de los indígenas en el Congreso de la Unión, que el Instituto Nacional Indigenista (INI) se convierta en Secretaría de Estado; demandan también fondos para el desarrollo, y manifiestan su apoyo al EZLN.

Mientras tanto los representantes de la CEOIC fueron a Los Pinos: el documento leído en la casa presidencial, y firmado en San Cristóbal Las Casas el 21 de abril, establece que el balance del primer encuentro entre la dirigencia del EZLN y el comisionado para la paz, Manuel Camacho Solís, fue positivo. “Sin embargo, dos puntos quedaron fuera de las conclusiones y que son fundamentales, como las modificaciones al artículo 27 constitucional y la democracia en todas sus expresiones, como demandas generales que son de los mexicanos y de los chiapanecos deben retomarse necesariamente en la segunda ronda de negociaciones.”

La CEOIC hizo votos para la segunda  ronda de conversaciones entre “los hermanos del EZLN y Camacho Solís, se inicie lo más pronto posible… Finalmente la CEOIC demandó: 1) que las tropas del Ejército regresen a sus cuarteles, como un paso más para establecer una paz verdadera… 2) juicio político a los exgobernadores Absalón castellanos Domínguez, Patrocinio González Garrido y Elmar Zetzer Marseille… 3) el reconocimiento del EZLN como fuerza beligerante y 4) que México se retire del Tratado de Libre Comercio para América del Norte porque afecta a los pobres, que somos la mayoría, y porque nunca se consultó a México para su aprobación. (La Jornada, 23 de abril).

 

 

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